Un gran enredo financiero

Cuando parecía que el asunto de la crisis griega se había solucionado, con un paquete de ayuda que incluía la rebaja del 50 por ciento de la deuda y más fondos para evitar la suspensión de pagos, el primer ministro Yorgos Papandreu, al borde del colapso político entre la pared de las exigencias europeas (o más bien dicho, de Alemania y Francia) y las espadas del partido de oposición, su propio partido y la gente en las calles manifestándose, anunció que sometería el paquete a un referéndum. Y fue como un balde de agua fría.