El cáncer comienza en una sola célula cuya transformación en tumor tiene varias fases en las que participa su ADN y factores del medio ambiente. Recordemos que el material genético de una célula está formado por su ADN cuya estructura es una larga cadena de cuatro tipos de unidades A, G, T y C. Los genes son segmentos de esa cadena y se encargan de definir la estructura y funciones de una célula, incluyendo su crecimiento y los mecanismos de control del mismo. Para que estos genes funcionen adecuadamente, en necesario que se mantenga la secuencia precisa de los cientos de A, G, T y C que forman a la cadena. En ocasiones, el orden de la secuencia se altera de diferentes formas, ya sea con el cambio de una sola letra por otra, o bien cambios más grandes como la pérdida o inserción de letras de la secuencia. A estos cambios en la secuencia se les conoce como mutaciones. Cuando estas se acumulan en varios genes que participan en procesos como el control de la división celular o el mantenimiento de las funciones celulares, surge el crecimiento desmesurado del tejido perdiendo su forma y su función. Así, el cáncer puede ocurrir en cualquier tejido y a cualquier edad, manifestándose en diferentes formas dependiendo de su naturaleza, su ubicación y su nivel de crecimiento e invasión.