Antiguas y nuevas percepciones del socialismo real
La apertura democrática y la economía de libre mercado que sucedieron al comunismo, tras el triunfo de la Revolución de 1989, son ahora las fortalezas del país.
La apertura democrática y la economía de libre mercado que sucedieron al comunismo, tras el triunfo de la Revolución de 1989, son ahora las fortalezas del país.
La mutación de las relaciones internacionales es resultado de una globalización incompleta e injusta, que aunque invoca méritos, en los hechos profundiza asimetrías económicas, desatiende la agenda del desarrollo y no ofrece señales claras sobre la mejor manera de mantener la paz
Al parecer, en el imaginario colectivo de quienes tienen acceso a esas nuevas tecnologías de la información, tiende a diluirse, a perderse, la referencia a los millones de personas que viven al margen de los beneficios de la realidad virtual.
Cierto, amor y solidaridad son virtudes difíciles de alcanzar, de las que todos hablan pero pocos estiman como base de un nuevo orden mundial, que reconceptualice el poder y lo democratice en beneficio de todos los pueblos.
Este enrarecido panorama cae como balde de agua fría a quienes sostienen que la globalización es un fenómeno virtuoso, que llegó para quedarse.
Pero pasó, al igual que ocurrió con pestes de la antigüedad, como la de Atenas a la que alude Tucídides y la Negra, que afectó a la región euroasiática en el lejano siglo XIV, sin pasar por alto muchas otras, incluso recientes, como el ébola o la fiebre porcina.
De manera paradójica, la suspensión de actividades y el confinamiento social que acompañan a la crisis sanitaria generada por la pandemia de Coronavirus, actualizan y materializan esa utopía ancestral.
México ha hecho de la cultura una de sus más eficaces cartas de presentación. Tradicionalmente, su diplomacia cultural ha facilitado un mejor conocimiento de la nación en el extranjero y abierto puertas a la cooperación y el entendimiento.
Hay también quienes visualizan estos hechos a través de prismas milenaristas y de signos que anunciarían la inminencia del fin de los tiempos. Las creencias se respetan, pero en la atención del Covid-19, lo secular se ha impuesto a lo divino.
La globalización, en crisis y de futuro incierto, propicia un diálogo intercultural tolerante y respetuoso de lo diverso, en el que están llamados a participar, con prioridad, talentos y creadores jóvenes.
Ante esta realidad, gobiernos y organismos internacionales, en especial la OMS, tienen la delicada tarea de seguir informando y de atender la emergencia sanitaria, la cual impacta ya a los mercados internacionales.
Entre 1945, cuando se fundó la ONU, y 1989, año del colapso del Muro de Berlín, la pugna Este-Oeste brindó a la comunidad de naciones la certeza de que su actividad internacional sería bienvenida.
“Tiempos recios” descarta animosidades bipolares en el golpe contra Arbenz y subraya las maquinaciones de la United Fruit Co. para preservar sus intereses económicos en la industria bananera en Guatemala
Las generaciones que nacieron en las últimas dos décadas del Siglo XIX y a principios del XX, fueron testigos del alunizaje, tal y como paradójicamente también lo fueron de los primeros usos de la electricidad para alumbrar calles y hogares
En la reciente Cumbre de Londres y para los observadores externos, fue claro que en pasillos rondó el fantasma de una sociedad que tiene dudas y temores por la falta de idoneidad de la Alianza Atlántica
Así las cosas y en un entorno frágil e impredecible, avanzan los impulsos disgregadores de actores hegemónicos que polarizan el espectro político global.
Este inédito abrazo estimula la memoria sobre la conquista, la cual tuvo como antecedente el viaje colombino y el encuentro de dos mundos, semilla que se tradujo en el proceso irreversible de mestizaje y sincretismo del que nació México.
En todos estos casos, incluso hoy con Francisco, el eje central ha sido el compromiso de la Santa Sede con la paz, la justicia económica y el respeto al Derecho Internacional.
No se trata de construir la utopía, sino de reconocer que, frente a la inescapable voracidad humana, la paz es posible.
A esta realidad se añaden el terrorismo, las amenazas híbridas y la siempre latente posibilidad de que la energía nuclear sea utilizada, con fines no pacíficos.