La construcción del “otro” México
A través de ello, se pretendió iniciar no solo un cambio de gobierno administrativo, sino comenzó un ensayo para intentar producir una mutación del régimen político de México en el siglo veintiuno.
A través de ello, se pretendió iniciar no solo un cambio de gobierno administrativo, sino comenzó un ensayo para intentar producir una mutación del régimen político de México en el siglo veintiuno.
Todo ello construyó comunicativamente un país esquizofrénico donde la narrativa, la propaganda, el discurso, la oratoria y las cifras oficiales, no representaron las dolorosas circunstancias que enfrentó la población en tierra.
Con el fin de encarar el fenómeno de la pandemia del Covid-19 en México, el gobierno federal de la Cuarta Transformación a través de la Secretaría de Salud se enfrentó a la necesidad de conocer de forma precisa dicha realidad epidémica.
En tales comicios participarán 94,800,000 ciudadanos inscritos en el Padrón Electoral, ante lo cual lo cual se requerirá instalar 161,000 casillas de votación, preparar a 50,000 capacitadores electorales e invertir por lo menos 7,226,000 de pesos para realizarla.
Dichos pronunciamientos de especialistas expusieron en el terreno de la difusión, entre otras, las siguientes catorce modificaciones que deben incorporarse en la esfera del modelo de comunicación.
Entre los principales rumores o fake news que circularon vía audios, videos, redes sociales y de “boca a boca” que aprovecharon las debilidades, los resquicios y las limitaciones del sistema de comunicación oficial de salud.
El conjunto de estas situaciones erráticas ocasionó que la estrategia de comunicación del gobierno mexicano de la 4-T en materia sanitaria se convirtiera en un proceso desconcertante, incoherente, con mensajes poco claros.
Frente a la realización de dicha peligrosa osadía política desesperada de Donald Trump algunos medios de comunicación norteamericanos reaccionaron interrumpiendo la difusión de su mensaje.
En una idea, transformó vertiginosa y radicalmente la vida contemporánea para crear otra etapa de convivencia y actividad colectiva para la cual la sociedad no estaba preparada, pero tuvo que adaptarse rápidamente para sobrevivir.
Ubicado en perspectiva histórica, este hecho fue el capítulo más reciente de un largo proyecto del reciente gobierno de la Cuarta Transformación (4-T) para intentar someter al pensamiento crítico y las repercusiones que este produce.
La disminución de los tiempos fiscales fue una añeja pero latente demanda del empresariado de la radiodifusión desde la década de los 80 del siglo XX que sólo buscó anteponer sus criterios de rentabilidad comercial privada.
Dicho tejido normativo ordenó el desempeño de la comunicación política electoral, especialmente al subrayar en el Artículo 6º de la Constitución Política Mexicana que “se prohíbe la transmisión de publicidad o propaganda presentada como información periodística o noticiosa”.
A través de la contracción de tales gravámenes, las empresas de la radiodifusión se ahorrarán cifras económicas importantes que les ayudará a mejorar su situación financiera y contarán con más minutos de tiempo aire.
Mediante el establecimiento de tal acuerdo presidencial, el Poder Ejecutivo practicó el equivalente a la aplicación de una “Guía Bioética de Salud”, pero ahora como “Guía Bioética Empresarial” para ayudar a salvar a los concesionarios.
AMLO optó por preferir el fortalecimiento del modelo de difusión del gran capital oligopólico, creando una segunda Ley Televisa-2. Así, mediante dicho posicionamiento político en plena severa crisis de recesión económica.
Con este fin, se formuló la integración de todos los medios públicos del gobierno mexicano en una sola coordinación nacional armónica para crear una orientación editorial, política de contenidos, producción conjunta.
El nuevo sector en el poder también enfrentó la necesidad de construir un modelo de comunicación colectivo para crear otra dirección ideológica de la sociedad mexicana que fuera acorde con las acciones adoptadas por el flamante gobierno.
Asombrosamente, el gobierno argumenta que ya tiene muchos recursos comunicativos para vincularse con la población, y debido a ello, se devolverán tales espacios a los concesionarios de la radiodifusión.
El normar esta área de la conducta social en la esfera pública tendrá que responder al único objetivo de fortalecer la democracia, la civilidad y la dignidad humana.
La sociedad mexicana aprendió que es posible lograr transformaciones fundamentales en su interior de manera apacible y civilizada, vía la participación intensiva en las urnas y el respeto al voto.