Yo te saludo Jean Luc
“La cumbre de los críticos le da a Godard un sitio especial, al considerarlo un autor, ‘una persona que pertenece a la élite protegida de la genialidad creativa’”.
“La cumbre de los críticos le da a Godard un sitio especial, al considerarlo un autor, ‘una persona que pertenece a la élite protegida de la genialidad creativa’”.
“Nuestras primeras películas han sido puramente películas de cinéfilos. Uno puede servirse de lo que ha visto en el cine para hacer referencias deliberadas. Tal ha sido mi caso”.
Sombras del mal (Touch of Evil, Estados Unidos, 1957). “Es la historia de Quinlan, policía abusivo, que, dotado de una intuición superior, pone en escena un asesinato para imputárselo a un supuesto culpable”.
Inquietantes película del género negro que, para Peter Cowie, son dos estudio sobre el mal. La primera, narra la persecución de un nazi, por un inspector de la Comisión de Crímenes de Guerra.
En el ejemplar que me regaló, Alejandro dibujó, en la imaginaria, el ojo de Luis Buñuel que, convirtió en el imaginario rostro de Diego de Rivera quienes, simbióticamente, a través de una cámara de cine, filman el barrio de Tepito.
Mr. Clay (Orson Welles), anciano y rico comerciante, que vive en Macao, le cuenta a Elishama Levinsky (Roger Coggio), su asistente judío, quien le contaba las profecías de Isaías y al que interrumpe diciéndole que no le gustan las profecías.
“A los 55 años, después de 20 años en exilio, Orson Welles regresó a Hollywood para trabajar en su filme Al otro lado del viento. La producción comenzó en 1970 y duró, entre intervalos, hasta comienzos de 1976”.
Peter Cowie escribió: “Cervantes ha sido durante mucho tiempo uno de los autores favoritos de Welles, y es una lástima que este no haya completado, hasta la fecha, su versión cinematográfica de Don Quijote.
Finalmente, el Tigre-Toro, despidiéndose a diario, retoma el cotidiano hecho repetido. Nuevamente, la amada es admirada y redescubierta, en carne y hueso; en pensamiento y obra. El acto sexual pasa a segundo término.
Así pues, Eduardo Lizalde es congruente con lo que expone al principio: la cualificación crítica en el campo del arte es el punto culminante de una especulación y una práctica investigadora.
Considerado un drama bélico, va más allá. Es una indagación sobre la marginación, a que conducen los conflictos geopolíticos y raciales, llevando a la pérdida de la identidad a millones de seres humanos, alrededor del mundo.
Las secuencias del sufrimiento del parto, de la inocencia y la felicidad pasajeras, de la crueldad de la existencia, las “manifestaciones” de la divinidad y la del sueño inicial de la niña, paseando por el trigal.
En el transcurso de la historia, Nina (Barbara Sukowa) tiene un sueño: rescata del lago, cercano al árbol donde una de las niñas desapareció, a una niña ahogada.
El relato, en blanco y negro (fotografía de Robbie Ryan), aparte de las vistas de varias ciudades de los Estados Unidos, penetra en el alma infantil, mientras acontece un conflicto familiar entre hermanos.
En la obra completa de Pasolini fluctúan posiciones ideológicas iconoclastas-ateístas y adoradoras-míticas. Su tormentosa vida, reflejada en su tempestuosa expresión artística, fue una suma de contradicciones.
He aquí el texto, tal cual, nunca publicado, que escribí en el año 2000, en homenaje a François Truffaut, titulado: VARIA UNIVERSAL: A LA BUSCA DE LOS ORÍGENES DE LA VOCACIÓN SOÑADA.
El forastero (título en español, en México, del film que nos ocupa) es un ejemplo característico de ‘que la obra cinematográfica más válida lo es en la medida en que se advierte en ella la presencia del autor.
El realizador (9 de octubre de 1964, Guadalajara, Jalisco, México), al tratar los temas típicos del cine negro, no se contuvo en mostrarnos, incidentalmente, sus gustos y guiños por los temas fantásticos y terroríficos.
El Señor Feudal, interpretado por John Huston, le dice al estudiante-poeta: “Come viajero, come. Como buen soldado llena el estómago. Vomítalo y vuélvelo a comer. Puede que no tengas otra ocasión”.
La corta vida de Jean Vigo permitió forjar sobre él, en el transcurso del tiempo, una especie de mitificación de su trabajo cinematográfico, no exento de anarquismo, con cierta dosis de crítica social amarga.