Futuro 21
La opción que impulsa el sol azteca, podría ser un saludable contrapeso al ejecutivo federal si llega a consolidarse con la participación de muchos actores políticos.
La opción que impulsa el sol azteca, podría ser un saludable contrapeso al ejecutivo federal si llega a consolidarse con la participación de muchos actores políticos.
El tricolor atraviesa momentos difíciles, con derrotas electorales a cuestas y la incertidumbre de un proceso para renovar su dirigencia marcado por la cargada de sus gobernadores.
Vivir en un Estado laico implica que la religión no ocupe el centro de la vida de la sociedad. Los escándalos recientes, nos recuerdan que esa debe ser la norma.
Los partidos de oposición aún no se reponen de la derrota en los comicios de 2018 y eso se reflejó en las pasadas elecciones del 2 de junio.
La falta de seguridad es una muestra que el Estado de derecho es un tema que se debe cuidar, no viendo al pasado, sino haciendo algo en el presente.
La opción de un Estado laico es la mejor para un país como México, sumido en una constante polarización en donde el fanatismo puede encontrar un hueco.
La educación, por ser un tema de la mayor importancia para el país, debe ser un espacio para formar ciudadanos.
Un triste festejo tuvo el sol azteca a tres décadas de su fundación, pues el balance que ofrece luego de su paso por el gobierno no es positivo.
El tema de la inseguridad, como se demostró en Veracru, se ha convertido en el gran reto de López Obrador, quien insiste en culpar al pasado de esto.
La oposición se da vuelo cuestionando al gobierno de López Obrador, está en su papel, siempre ha sido la constante, lo hizo Morena al estar del otro lado.
La inseguridad tiene repercusiones de diversa índole, la economía regional es afectada porque se diluye la seguridad jurídica que inhibe inversiones e incrementa los delitos patrimoniales y se genera un círculo vicioso.
En nuestro país los mandatarios carecen de un alter ego que les conmine a bajarle a la euforia momentánea para que se centren en las verdaderas prioridades.
Lo verdaderamente importante es cómo construir políticas públicas sólidas que disminuyan la violencia.
Son muchas las versiones, escurren las hipótesis pero lo indiscutible fue que lo asesinaron y la conclusión del caso nunca se creyó.
Un asunto es criticable a Juárez en su tiempo y el nuestro, su apego al poder. Porfirio Díaz se rebeló por su pretensión a la presidencia con una bandera que luego sería usada en su contra por el presidente Francisco I. Madero: sufragio efectivo, no reelección.
Aún es prematuro hacer un balance en torno a la gestión de López Obrador, quien también tiene críticos furibundos que nada dejan pasar, aunque en contraparte tiene defensores oficiosos que no se distinguen por los mejores argumentos.
El PRI está noqueado, las consecuencias de un gobierno extraordinariamente corrupto como el de Enrique Peña Nieto surtió sus efectos nocivos, igual que la práctica depredadora de exgobernadores como los Duarte y compañía.
Yalitza fue criticada con dureza, más que por argumentos por mezquindad, Sergio Goyri es una muestra evidente.
Quedaron pendientes muchos temas: no hubo reunión con familiares de los 43 normalistas desaparecidos, no se mencionó a los autodefensas presos, no se deploró la suciedad legada por los pederastas. Todo eso quedó en expectativa.
La más alta tribuna de la nación se ha rebajado, se ha pervertido, esa es una realidad indiscutible.