El ifai y sus horas bajas

En una sociedad de conceptos y preceptos democráticos bien establecidos, como se supone que es la nuestra, la mexicana, se entiende que las instituciones autónomas del Estado deben estar al servicio de los ciudadanos, y que los funcionarios de éstas si bien no pueden ser perfectos, porque son seres humanos, cuando menos sí debieran tener un comportamiento institucional ejemplar y libre de sospechosismos (Santiago Creel dixit). Sin embargo, cuando se trata del Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos (IFAI), todo lo anterior se convierte en una triste perorata.