Una nueva república sin tablas
Está pendiente la riesgosa presencia del presidente en la toma de posesión de Mancera, en la antigua sede del Congreso.
Está pendiente la riesgosa presencia del presidente en la toma de posesión de Mancera, en la antigua sede del Congreso.
Sólo en ese México en el que todos estemos incluidos podrá haber paz, prosperidad y justicia.
El discurso inaugural del presidente Enrique Peña Nieto establece la rosa de los vientos de lo que será su gobierno.
El régimen panista se comprometió a brindar inmunidad a mercenarios o contratistas privados estadounidenses respecto a los delitos que perpetren en territorio nacional.
Estas acciones de manifestación ilegal pasan y están siendo auspiciadas por entes con poder o desde las propias esferas de las instituciones públicas.
La siempre esperanzadora renovación que significa un nuevo gobierno de la república.
Una Constitución modelo, en la cual se incorporen los lineamientos para una política pública, legislativa y judicial en materia de derechos humanos.
Estamos dispuestos a apoyarlo, con la certeza de que en momentos difíciles habrá de tomar la decisión correcta.
En la política, como en todo espacio del acontecer humano existe la buena suerte y, también ¿por qué no?, existen los milagros.
El reto será lidiar con todos, con los aliados, con los adversarios, con los rencorosos y con los biliosos.
Apareció la lista de cifras negras y calamidades que deja Calderón en esa infinita estela de desaciertos.
Enrique Peña obtiene un beneficio inesperado: hablará desde Palacio Nacional y con ello dará un tono republicano a su mensaje.
La nueva alternancia en el poder ejecutivo federal concede otra oportunidad al PRI de ejercer el poder en nuestra patria. En las últimas décadas del pasado siglo y la docena de los gobiernos panistas, México cambió para siempre.
La premisa fundamental para crear una Constitución consiste, según la vieja teoría de Lasalle, en el respeto a principios fundamentales que constituyen la base sobre las que se desarrolla la construcción constitucional
Distinguida por la Comisión de Nomenclatura con una pléyade de cronistas e historiadores del vigoroso siglo XIX que identifican sus calles, la colonia Obrera de la ciudad de México —fundada por trabajadores que adquirieron sus predios en las cercanías de la inmensa Fábrica Galas de México
La banda presidencial que recibió Enrique Peña Nieto de manos de Felipe Calderón está confeccionada con una serie de enredos y bombas de tiempo que le hereda su antecesor; no sólo tocan a la puerta del nuevo huésped de Los Pinos agudos temas como el de la avasallante inseguridad, también subsisten otros pendientes que no fueron resueltos en su momento como es el asunto del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME).
El nuevo partido nacional que impulsamos se está construyendo desde la base, desde cientos de miles de voces diferentes que hoy son una sola, fuerte, plural.
¿Qué hacer en este contexto de precaria lucidez, donde Marx o Bobbio son simplificados a límites extremos? No mucho. Esperar a que la lucidez reaparezca.
Con el pequeño retraso hacia su independencia que vive Catalunya y que seguramente el tiempo enmendará, vuelve a estar en el aire un viejo tema de la política, aquel que opone el federalismo al centralismo.
La transformación de México se gestaba en lo social, en lo político, en lo cultural y necesitaba instituciones fuertes.