El tema del apoyo a la actividad cultural por parte del gobierno es uno de los asuntos recurrentes con cada cambio de gobierno. Algunos gobiernos muestran más sensibilidad a este tipo de actividad, otros menos. Este interés se traduce en general en la cantidad de dinero que se destina para la creación, difusión, infraestructura, reducción de impuestos, financiamiento de organismos, etcétera, relacionados con la vida tipo cultural y artística. Cada vez que un nuevo gobierno reduce la cantidad destinada a la cultura, el gremio que se identifica y/o resulta perjudicado con esta decisión sale a defender los derechos de la cultura. Es algo recurrente y loable siempre y cuando se defienda la cultura y el arte en sí (pues en realidad todo quehacer humano es cultura) y no sólo al que beneficia a un sector en el que se incluyen los defensores.