Visita de Francisco

He visto algunos de los videoclips y escuchado algunas de las canciones que se han realizado para recibir al Papa Francisco. ¿Aquellos que escribieron los textos, que escogieron a los actores, que hicieron las escenografías habrán leído alguna de las encíclicas de este Papa? Lo dudo, pues no hay el mínimo rastro de su palabra profética.

El color luminoso de Pierre Bonnard

Pierre Bonnard (Fontenay-aux Roses, 1867 – Le Cannet, 1947), es sin duda, el mayor ejemplo de las exclusiones históricas que marcó la crítica de arte del siglo XX. Bonnard creció alineado en la tradición del panteísmo sensualista y cromático que definía el tópico estético de luz y color —Monet, Gauguin y Matisse— que convirtió a la pintura francesa en una añoranza de eternidad pictórica.

Parodia shakespereana

Una provocadora versión de Ricardo III de William Shakespeare se arma en Para soñar que no estamos huyendo, puesta en escena inspirada en el clásico Ricardo III para realizar, exponen sus creadoras, “un ejercicio contemporáneo que juega con los estereotipos de lo mexicano, principalmente, con la victimización”.

Sin interés por la verdad

Hace tiempo escribí un artículo sobre un texto que hoy me salta de nuevo con todo el asunto de “El Chapo”, Kate del Castillo, Sean Penn, las investigaciones, los contubernios, las cortinas de humo, las chapucerías y las alianzas extrañísimas que confabulan contra de la verdad. Lo resumo:

El nombre olvidado, de Juan García Ponce

Entre las obras menos leídas de Juan García Ponce, El nombre olvidado (1970) trata de la soledad y la muerte, pero también de la nostalgia y de la necesidad de un refugio para salvaguardar el propio yo de la contingencia y el cambio perpetuo que produce el inexorable paso del tiempo; trata de la iniciación y el aprendizaje en la búsqueda por ese yo; de la sensación de irrealidad en tanto desvanecimiento de los límites; del anhelo de inmensidad; de la impersonalidad del placer; de la inconmensurabilidad del amor que puede encarnar otro ser.

Las criadas, de Jean Genet

El dramaturgo y poeta francés Jean Genet (1910-1986) planteó al escribir Las criadas: “…quisiera que Las criadas fuera representada por efebos”. No obstante, en México, dentro del teatro comercial, Luis G. Basurto había producido un montaje de Las criadas con actrices a finales de los años sesenta. Y ya para los setenta, dos montajes de esta conmocionante pieza del también autor de El balcón, Los negros y Severa vigilancia aparecen en escenarios comerciales

Reconceptualizar

Conceptos como riqueza y pobreza, escasez y necesidad, vida buena, individuo y sociedad, competitividad y cooperación, y otros que la sociedad capitalista/neoliberal ha resignificado para darles un sentido y un valor acordes a la finalidad del crecimiento y del consumo deben ser deconstruidos para ser comprendidos, y habiéndolos comprendido aceptarlos o rechazarlos, parcial o totalmente. Los conceptos en sí se inscriben en un sistema de pensamiento y en un sistema axiológico que los pone arriba o abajo unos de otros.

Luis Mario Schneider

La labor de Luis Mario Schneider, si tuviera apellidos, serían Literatura Mexicana. Su trabajo se aferró a una fuerte concentración en escritores que no necesariamente aparecían en los primeros escenarios oficialistas y que, incluso, algunos eran opacados por recibir la espalda de quienes estaban cómodamente en su lugar en grupos cerrados de la literatura. Diría Octavio Paz, también a propósito del quehacer y la presencia de Schneider: “ni es pájaro ni vuela: excava, descubre, resucita. Con tacto, inteligencia y perseverancia, frente a nuestra funesta manía de enterradores, exhuma, revela, revive”.

Internet y desigualdad

Toda la parafernalia alrededor de Internet nos había convencido —cuando menos a mí— que se iba a convertir en una herramienta poderosa para cerrar la brecha entre ricos y pobres que amenaza con hacer saltar por los aires (no sé cómo no ha sucedido) el equilibrio de la humanidad. Pero no es así, al menos hasta ahora. Me explico:

Voces de Chernóbil

La central nuclear Vladímir Ilich Lenin a 18 km de la ciudad de Prypiat, hoy Ucrania, vivió la peor catástrofe nuclear-ambiental del siglo XX. El sábado 26 de abril de 1986 al realizar una supuesta prueba de corte del suministro eléctrico inesperadamente en el reactor número 4 vino un sobrecalentamiento que avivó la explosión de hidrógeno acumulado en su interior, deseaban comprobar si la energía de las turbinas podía generar suficiente electricidad para las bombas de refrigeración en caso de fallas.