Pena de muerte: pena propia
“La pena de muerte es, desde donde se le mire, la putrefacción de la inteligencia”, menciona Gerardo Oviedo (Puebla, 1979).
“La pena de muerte es, desde donde se le mire, la putrefacción de la inteligencia”, menciona Gerardo Oviedo (Puebla, 1979).
A través de los trabajos de liberación y consolidación que realiza el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en el sitio arqueológico Las Ventanas, al sur de Zacatecas, se han encontrado restos de la presencia de caxcanes, uno de los grupos de habla náhuatl más combativos contra el avance de los conquistadores españoles.
Es difícil que exista un periódico más representativo de una ideología que el Granma cubano. Sus noticias, cuando yo era estudiante de comunicación, servían para explicarnos lo que no era información.
Era un hombre taciturno que detestaba la fama y sus consecuencias, como por ejemplo, ser acosado por los periodistas. En una de las pocas, pero afortunadas ocasiones que conversé brevemente con Juan Rulfo, se me ocurrió decirle: maestro, no se preocupe, no pretendo entrevistarlo, sólo quiero una respuesta suya que, sin duda, será muy útil para los aspirantes a escritores.
Hoy, lo sagrado se ha hecho más subjetivo y la fiesta, como diría Georges Bataille, no es un verdadero retorno a la inmanencia, sino la conciliación amistosa de diferencias, de individualidades.
Desde que leí su Filosofía Náhuatl soy un fiel seguidor del trabajo, el pensamiento y la obra de don Miguel León-Portilla. En un par de ocasiones he tenido el gusto de entrevistarlo.
Jaime Luis Albores Téllez La novela La paz de los sepulcros, de Jorge Volpi, es donde el tema de la muerte en nuestro país, sin importar si es digna, trágica o ridícula, se convierte en un hecho liberador en todos los aspectos, en una trascendencia, ya que el fallecido pasa su historia al colectivo que Seguir Leyendo
Martin Scorsese ofrece una película que parece mirar y no juzgar —con algunas escenas simplonas con las que algunos ríen—, pero que podríamos considerar crítica del sistema americano basado en ganar dinero, poder, placer a cualquier costo, y en donde cualquiera es comprable y vendible; en el que prevalecen los blancos y antiguos protestantes, pues no hay personajes principales de otras razas (salvo uno secundario que curiosamente es asiático y otro aparentemente judío, actualmente dos de las fuerzas motoras del dinero en Estados Unidos).
“Las flores crecen donde nadie ve”, reza una de las frases de “Invierno egipcio”, pieza que abre la nueva propuesta del grupo La sagrada familia denominado Estación terminal, y es ello precisamente lo que ha conjuntado a un grupo de artistas, para difundir su música y su pasión creadora: Antonio González: piano, guitarras y voces; Rebeca Olagaray: voz, guitarra, teclados; Diaba Unzueta: percusiones y coros; Alejandro de León: batería y coros; y Antonio Monroi; bajo eléctrico y coros.
Iréne Némirovsky tuvo una vida segada prematura y cruelmente. Nacida ucraniana, su fallido intento de nacionalizarse francesa derivó en la infamia nazi.
En el 2010, en el marco de las celebraciones del centenario de la unam, Mario Vargas Llosa sostuvo una conversación con José Emilio Pacheco en la Sala Nezahualcóyotl.
La mirada se enfoca en un punto: en la sociedad. El lenguaje es de un estilo irreverente. Dos aspectos de los que se basa el autor de Fiesta en la madriguera, novela donde el México pletórico de llegas formadas por la corrupción y el narcotráfico, son un escenario al que se suben personajes de un perfil que delinea el dolor de este país: matones, políticos…, que nos llevan por el rumbo de la injusticia que está trazada por la sangre, por los cadáveres que pierden toda importancia, que se vuelven cifras. En sí, una madriguera de un país que juega entre la podredumbre de la sociedad.
Recapitulación editorial, tarea que arroja resultados imprecisos, mucho más cuando se intenta un listado de los mejores libros del año que concluyó.
En el mundo del arte, la literatura, la actuación, la arquitectura, la música…, también se sintió el paso de la muerte.
Entre las lecturas de estos días retomé varios clásicos de la literatura.
Juan García Ponce (1932-2003) legó a la literatura mexicana contemporánea una obra de seducción irrenunciable.
No hay necesidad de amar. Uno se puede pasar la vida sin amar, como una nube que cambia de forma ante nuestros ojos y que nadie la ama porque de su belleza sólo van quedando jirones. Amamos más entre más se nos cierran las puertas del amor.
Agustín de Hipona —conocido por sus simpatizantes como San Agustín— escribió una frase que cualquier lector puede corroborar si se toma la molestia de ojear (sin hache) —sin si quiera leer detenidamente— su libro De la utilidad de creer (capítulo vii, Obras de San Agustín, tomo iv, Biblioteca de autores cristianos, Madrid, 1948, p. 855).
Aunque no haya por dónde festinar —y el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong así lo diga a cada rato— lo cierto es que las cifras de asesinatos (al menos las cifras oficiales) muestran una baja en la frecuencia y el número de crímenes que arroja la lucha de los cárteles de la droga por hacerse de las plazas y del trasiego de enervantes.
Pedro Ángel Palou (Puebla, 1966) es uno de los autores mexicanos más impredecibles. Lo mismo puede escribir una novela ubicada en el ambiente boxístico, con un narrador ad hoc que emplea el pintoresco lenguaje de los bajos fondos, que otra tan delicada y preciosa como un grabado japonés. Sin contar, claro, sus novelas históricas que han exhibido una cara hasta cierto punto oculta de próceres y caudillos.