El mismo adulto que le pide a un adolescente una utilidad que jamás se exige a sí mismo cuando se pierde una tarde generando autorretratos ochenteros está, sin saberlo, poniendo en evidencia que el reclamo nunca fue realmente sobre la productividad.
La reacción adulta no se hizo esperar, y fue tan previsible que casi podría haberse escrito antes de que ocurriera la tendencia misma: «ojalá hicieran algo de provecho».