Mujeres Entrañables: Rosalind Franklin
Hija de una acomodada familia judía, su primer desafío fue vencer la resistencia de su padre a que ella se dedicara a las ciencias.
Hija de una acomodada familia judía, su primer desafío fue vencer la resistencia de su padre a que ella se dedicara a las ciencias.
Perteneció a la Sociedad Religiosa de los Amigos – los cuáqueros –, pero no se conformó con ser una esposa cabal y madre de once hijos.
Como alumna en la Universidad de Marburgo, no le preocupó tener un romance con Martin Heidegger, su profesor, un hombre casado que le llevaba casi veinte años de edad
Juana estaba absolutamente convencida de su misión. Y así lo hizo sentir al monarca, a los nobles y a los militares.
Lo que convirtió en gran actriz a esta mujer, que no podía imaginar la vida fuera de la actuación, que se casó tres veces y que tuvo cuatro hijos – entre ellos Isabella Rossellini –, fue la combinación perfecta de naturalidad (casi no se maquillaba) y versatilidad…
Desafiando el protocolo de los primatólogos del establishment, que asignaban números a los simios para identificarlos, ella comenzó a hacerlo de acuerdo con la personalidad de cada mono.
A los diecinueve años, se casó con el diplomático Erik Staël, embajador de Suecia en Francia, quien tenía treinta y siete. Pronto descubrió que no había entre ellos pasión alguna y, si ella anhelaba algo en la vida, era eso: pasión.