Sabías que prohibir rara vez resuelve un problema
Hoy, el celular y las redes sociales cargan con la misma condena: distraen, enferman, empobrecen la atención. La respuesta, casi siempre, fue la misma: prohibir, restringir, sacar del aula.
Hoy, el celular y las redes sociales cargan con la misma condena: distraen, enferman, empobrecen la atención. La respuesta, casi siempre, fue la misma: prohibir, restringir, sacar del aula.
En 2025 se registraron 8 709 defunciones por suicidio en el país, lo que equivale a una tasa de 6.7 por cada 100 mil habitantes.
La plataforma hoy tiene más de 4.6 millones de creadores registrados y factura miles de millones de dólares al año, pero ese dinero no se reparte parejo.
Otra investigación publicada en enero de este año encontró algo parecido: al saltar de video en video, se debilita la conexión entre regiones cerebrales clave para consolidar recuerdos.
Los estudiantes aprenden a analizar textos antiguos mientras descubren cómo escribir blogs atractivos o producir podcasts literarios.
¿Por qué preferimos el silicio a la carne y hueso? Muy sencillo. Los humanos somos complicados, tenemos malos días, contradecimos y discutimos.
El algoritmo no busca informarte, busca mantener tu atención. Y la forma más fácil de hacerlo es alternar entre dopamina rápida (el gatito) y “shocks” emocionales (la tragedia).
Esta realidad impactante fue revelada por OpenAI, la empresa detrás de la popular inteligencia artificial, y nos invita a reflexionar sobre un tema urgente: la salud mental en la era digital. Aunque las conversaciones con ChatGPT pueden parecer una ayuda temporal para algunas personas, es fundamental entender que un chat no tiene la capacidad ni Seguir Leyendo