Marca de agua
Heriste mi corazón con tu palabra y te amé. San Agustín Libro X, Capítulo 6: 8. Un árbol crece, lo escucho respirar por las noches, sus hojas acarician las letras que escribo y lo que deletreo se enraíza en mis ojos, huella del sonido es la sombra de su movimiento y la sutileza de su vaivén alumbra lo fugaz de su aparición.
