Persecución a la ciencia
La directora de Conacyt, María Elena Álvarez-Buylla, se ha convertido en símbolo de la represión científica. Opera a la manera de un agente soviético decidido a someter a la ciencia y tecnología a sus intereses ideológicos.
La directora de Conacyt, María Elena Álvarez-Buylla, se ha convertido en símbolo de la represión científica. Opera a la manera de un agente soviético decidido a someter a la ciencia y tecnología a sus intereses ideológicos.
Entregar la embajada de España al ex gobernador priísta de Sinaloa, Quirino Ordaz Coppel, es uno de los movimientos más audaces del régimen en contra de la oposición. Pone al desnudo los resortes del tirano: soltar la víbora de la división.
Si López Obrador estuviera en este momento en la oposición y aspirara a competir como candidato diría: “¿Revocación de mandato? ¡Al carajo!”
Y armaría todo un lío para evitar que la gente fuera a votar.
López Obrador se siente solo. No confía en nadie. Culpa a los hombres y mujeres del gabinete de su fracaso. Llega al tercer año de mandato sin resultados.
La denuncia presentada por la alianza PAN-PRI-PRD ante un organismo internacional no tiene precedente en la historia de la violencia política y exige que sea redefinido para ponerlo en su justa dimensión.
Es decir, el mandatario dejó ver a los padres de familia que no eran los niños, ni las familias lo que más le preocupa, sino las críticas de sus adversarios y su popularidad.
La Reforma al Poder Judicial va en sentido contrario a lo que hoy México necesita. Frente a una dictadura en ciernes requeriría de jueces, ministros y magistrados que puedan ejercer con más independencia y libres de cualquier tipo de presión, persecución o amenaza.
El 21 de marzo los electores vamos a competir con el poder del narco. Nadie puede estar más interesando en que el presidente permanezca en el cargo que el crimen organizado.
Ahora López Obrador regresa a Badiraguato para agradecer favores electorales. Hay que cumplirle al Chapo. No importa que hayan muerto y sigan muriendo más de 1 millón de mexicanos.
La pregunta de la boleta sirve para todo y para nada. No es para enjuiciar a expresidentes porque no hay denuncias y si las hay ya prescribieron.
Adelantar tres años y medio el calendario sucesorio logró que el video donde aparece Martín Jesús López Obrador recibiendo 150 mil pesos tuviera corta vida. Sin embargo, eso da pie para recordar el “modus vivendi” de la familia presidencial.
Hoy la sucesión presidencial es un asunto de seguridad nacional. No es —como hace creer el presidente— un divertido juego de “tapados”.
Cuando un Ejército pierde la plaza militar más importante, sabe que su futuro es vulnerable. Por eso los aplausos a la ingeniera se ha convertido en reclamos y gritos.
López Obrador tendrá que decidir de qué lado está. Si le interesa y conviene más ser aliado del crimen organizado o si colabora con Estados Unidos para enfrentar a los cárteles.
Las agendas de esos futuros gobernantes ya está cooptada. Tienen que devolverle el favor a quienes secuestraron, asesinaron, extorsionaron y repartieron dinero para que ganaran las urnas.
El 6 de Junio quedó demostrado el fracaso del régimen. Las urnas hablaron y Morena quedó eclipsado en la mitad del país. Soplan vientos nuevos y no precisamente a favor de la 4T.
Ha invertido la mayor parte de los recursos de la nación en la compra de conciencias y voluntades. La columna vertebral de su agenda pública es electoral. Primero los votos, más nunca los pobres.
El verdadero México votará para defender a las instituciones de tu enfermiza autocracia. Marcará la boleta para impedir que sigas actuando como un depredador de instituciones.
Y es que, nos guste o no, el “Mussolini tropical” va a estar en la boleta. Ha puesto contra las cuerdas la equidad electoral, se ha erigido en el gran elector y en candidato único de Morena.
La tragedia del Metro lo volvió loco. Reconózcalo. Provocó un cataclismo en la columna vertebral de su proyecto político, de su mentira, de su farsa democrática.