En recuerdo de Víctor Hugo Rascón Banda
Doña Rafaela volvió a aguantar ambas ausencias a pie firme, como esa sólida torre de marfil que tanto contribuyó a formar tu no menos robusto carácter.
Doña Rafaela volvió a aguantar ambas ausencias a pie firme, como esa sólida torre de marfil que tanto contribuyó a formar tu no menos robusto carácter.
Si en la historia de la fotografía no siempre se ha logrado establecer una clara línea divisoria entre el quehacer artístico y el documental, México posee una enorme tradición de creativos y talentosos exponentes que han dejado un muy rico y variado acervo en ambos terrenos.
Esta sui géneris y espectacular producción del Parsifal difícilmente podrá tener paragón.
Cada vez resulta más nutrida la nómina de actores que han escalado al oficio de la realización cinematográfica, pero pocos son en verdad quienes han dejado una sólida y trascendente huella. De orígenes distintos y también con estilos muy diferentes, y sin olvidar por supuesto al ya casi legendario Orson Welles
Esa pluma que sabemos seguirá dando de qué hablar, como prueba de una vocación y un talento indómitos.
Siguen lucrando con Pablo Escobar a veinte años ya de su muerte, como si se tratara de una marca registrada.
Constituye la gran obra maestra de su autor, de superiores exigencias tanto para los músicos como para sus intérpretes vocales.
Su estancia por más de tres lustros en el Covent Garden, hasta 1986, sería decisiva para este teatro con enorme abolengo.
Nadie como Richard Wagner sostuvo la necesidad de volver al arte integral, es decir, a la unión de todas las manifestaciones estéticas en una síntesis en la que una complementara la otra, como en la antigua Grecia había ocurrido con respecto a la tragedia.
penas con un documental en su haber, el realizador judío-norteamericano Yaron Zilberman nos entrega con su primer largometraje dramático Un cuarteto de cuerdas (A Late Quartet, Estados Unidos, 2012), una película sólida y rigurosa, que bien podría haber sido firmada por un experimentado y célebre director.
En este 2013 se está conmemorando el bicentenario del nacimiento de Giuseppe Verdi (La Roncole, Busseto 1813-Milán 1901), el gran protagonista de la ópera italiana del Ochocientos, entre otras muchas razones, por el gran número de años en que fue “dueño” de los escenarios operísticos (desde el estreno de Nabuco en 1842, hasta el de Falstaff en 1893)
El mayor talento de Ang Lee estriba aquí precisamente en convencer al espectador y mantener así su toda atención, más allá del trasfondo aleccionador que conlleva toda fábula.
Su invaluable legado pareciera ya verdadera herencia paleontológica en una época cada vez más sorda y ciega a cuanto siquiera resuene a humanismo.
Sólo fiel a sí mismo, no teme nunca llegar a ser aburrido o irritante.
La capital bohemia ha sucumbido a los caprichos de la mercadotecnia, y con ella su mayor escritor por antonomasia.
A más de tres años de su lamentable y más bien prematura desaparición física, lo cierto es que el nombre de la egregia bailarina y coreógrafa alemana Pina Bausch (Solingen, 1940- Wuppertal, 2009) sigue más vivo y vigente que nunca, como una de las más talentosas y creativas figuras de la danza contemporánea
Cuando uno escucha en vivo a la Orquesta Filarmónica de Berlín, más allá de lo que digan su historia y su discografía impresionantes, comprueba por qué es la agrupación musical con mayor calidad y prestigio, por arriba de otras de primer orden que difícilmente pueden probar tal regularidad.
Su consagración definitiva se dio cuando fue invitado, entre 1977 y 1993, como director titular de la ya prestigiada Orquesta Sinfónica de Dallas.
Por mucho la más popular de las óperas de Gioacchino Rossini (Pesaro, 1792-París, 1864), El barbero de Sevilla (1816) está inspirada, al igual que las célebres Bodas de Fígaro de Mozart, en la prohibida y por lo mismo exitosa trilogía libertina de Beaumarchais.
Respetuoso y gran conocedor de la voz humana como instrumento musical por antonomasia.