El maestro Calderón… a Harvard
La realidad se impuso y ahora Calderón y su familia están en Estados Unidos.
La realidad se impuso y ahora Calderón y su familia están en Estados Unidos.
Esperemos que las primigenias palabras presidenciales se traduzcan en hechos concretos.
Quedó definitivo un hecho: se puso el interés nacional en segundo término.
Se ha firmado un decreto de austeridad que implica la reducción del 5 % en el gasto corriente de la administración pública.
No queda al tabasqueño el liderazgo de la juventud porque siempre ha sido un marrullero de la política.
La democracia en sí misma no se propone la eficacia del gobierno; tan sólo quién gobierna.
El pacto político debe sustentarse en el compromiso con el bien común, con México y a futuro.
Poco antes de la una de la tarde del pasado jueves 15 de noviembre, José Cuitláhuac Salinas Gutiérrez entró en el despacho de la entonces procuradora general de la República, Marisela Morales, en el piso 16 del edificio de Paseo de la Reforma 212. El subprocurador de Investigación de Delincuencia Organizada había sido llamado de urgencia.
Las fuerzas de seguridad pública deben imponer el orden ante delitos en flagrancia, y practicar las detenciones necesarias por disposición constitucional.
Se ha recuperado la dignidad presidencial con el seguimiento puntual al protocolo republicano.
Cambiar para que todo siga igual ya no puede ser la receta ni el destino.
Calderón decidió postergar el cumplimiento de su obligación, que como representante del Poder Ejecutivo le imponían las leyes y la Constitución, “chicaneando” el caso.
Los problemas son detectables a flor de tierra a la par de los análisis y diagnósticos realizados en muchas materias.
El factor del resentimiento político necesariamente debe ser ponderado
México puede, y debe, comenzar a superar la tradicional visión sexenal si se desea alcanzar la grandeza que queremos.
El vandalismo que ahora es el arma favorita de Andrés Manuel es ya su última etapa, la cúspide de su “república amorosa”.
A una semana de iniciar su gestión como presidente de la república, Enrique Peña Nieto no ha escatimado en hacerse de los servicios de los mejores hombres para que lo acompañen en la dificil tarea de rescatar un país que durante 12 años se hundió en la ignominia y la pasividad.
Los países hegemónicos exigen reducir el déficit fiscal a los subdesarrollados, pero no aplican esa política en sus propios países
La asunción del nuevo mandatario despertó esperanzas al plantear respuestas a las problemas más urgentes e ingentes del país.
Su gestación no respondió a la implementación de una política científica del Estado mexicano concebida con visión de largo aliento para impulsar la expansión de la ciencia en la nación.