El quinto poder

Durante muchos años nos acostumbramos a llamarle a la prensa “el cuarto poder”. Contra las divisiones básicas en tres poderes, el ejecutivo el legislativo y el judicial, la prensa en general, los medios de comunicación noticiosos en particular, se fueron convirtiendo, desde fines de la Primera Guerra Mundial hasta, prácticamente, principios del siglo XXI, en un poder tan grande como el que tuvo The Washington Post para tumbar a Nixon. O Televisa, para poner a presidentes según sus requerimientos de expansión.

Irreverencia y literatura

A raíz de la reciente celebración de sus setenta años de vida, y cuarenta de su labor creativa —la que le ha valido, entre otros, el Premio Nacional de Cuento de San Luis Potosí, el Premio Antonio Mediz Bolio y finalista del Premio Nacional de Poesía de Aguascalientes, además de la medalla que le otorgó el Congreso de su estado natal, la Héctor Victoria Aguilar, máxima presea que se otorga a nombre del pueblo yucateco—, Agustín Monsreal (Mérida, Yucatán, 1941), nos hace un balance sobre estas décadas en las que evoca sobre su destino, apunta hacia su quehacer literario y desvela la identidad del dolor que le ha provocado la muerte. Y, sin embargo, enfatiza lo que tiene en esencia: la felicidad.

El mal en sí mismo

En estos días de festejo de los muertos hubo una saturación en la televisión, incluso de paga, de programas y películas sobre todo tipo de fenómenos paranormales o sobrenaturales que van desde los vampiros, con sus variantes; los de brujas; poseídos, exorcismos, fantasmas y la racha que lleva ya tiempo de los muertos vivientes y los zombis (cuyo principal representante es George A. Romero), pero independientemente del abuso temático de temporada propio de las televisoras sorprende ver que es ya una constante en los programas televisivos y en la cinematografía la presencia casi constante de este tipo de temas.

Visiones del Ramayana

El Ramayana es una de las grandes epopeyas de la humanidad no sólo por su extensión (24 mil sloka o estrofas de cuatro pies, cada uno de ocho sílabas), que es mayor que la Iliada y la Odisea juntas, sino por el tratamiento de los grandes temas universales, como el amor, el rapto, los celos, la guerra y el mal. Se trata de un poema épico tan importante que ha sido reescrito, con diversas intenciones, no sólo en todos los idiomas de la India, sino también por casi todos los pueblos del sudeste de Asia, a veces siguiendo al autor original (el mítico Valmiki), y otras introduciendo variantes (a veces radicales).