José Hierro, crítico de arte

Cuando se le acercaba un libro suyo para que lo dedicara, José Hierro (Madrid, 1922-2002), uno de los principales poetas españoles de la segunda mitad del siglo pasado, no escribía palabras, sino que hacía dibujos. A bolígrafo, con pluma, o mojando el dedo en cualquier líquido que tuviera cerca —café o, más probablemente, whisky—, estampaba en las páginas de respeto unos trazos enérgicos pero difusos, proyectando en la imagen la misma conjunción de figurativismo y abstracción que se apreciaba en su poesía: cabía reconocer el objeto esbozado, pero nunca con la suficiente exactitud como estar seguro de qué representaba, o en qué posición se encontraba, o, en el caso de ser una cara, si reía o lloraba.

Sueños samperianos

Se trata de Sueños de escarabajo, uno de esos libros que estuvieron punteando entre los de mejor venta del año de 2012 y los mejor leídos del Fondo de Cultura Económica; es una antología realizada con cuentos de Guillermo Samperio: “Lenin en el Futbol”, “Aquí Georgina”, que se continúa en “Otra casa”, personajes que defienden su ideal y a quienes acremente les es revelado su destino.

La herida en el cielo

Diversos símbolos aparecen en la obra de un autor, algo así como una huella digital. Y es muy habitual que predomine uno de esos registros, como lo vemos en el libro de cuentos La herida en el cielo, en el que en gran parte de los relatos son atravesados por dos ejes primordiales; uno, donde las moscas —también como personajes— vienen a sembrar en el lector una franja o una frontera donde cabe o donde se abre el gozo que se le puede encontrar a estos insectos —recordemos lo que mencionaba Salvador Dalí.

Tuits en la Sixtin

Hace casi ocho años, cuando fue elegido Benedicto XVI, na­die podría imaginar que la revolución de las comunicaciones pudiera haber llegado tan lejos que se tuviera que amenazar con excomunión a cualquiera de los cardenales participantes en el Cónclave que emitiera un tuit de lo que está pasando intramuros de la Capilla Sixtina.