Los colores de la soledad
El clímax de la soledad es la revelación del hombre, y de la mujer, ante su alrededor. Revelación que obligadamente provoca destellos de ira, de temor, de angustia.
El clímax de la soledad es la revelación del hombre, y de la mujer, ante su alrededor. Revelación que obligadamente provoca destellos de ira, de temor, de angustia.
Siempre quise ser pintor, mi madre solía decirme que esa era mi vocación. Pero ella ya no está. Mi padre, un hombre rudo que lucha día a día por probar lo macho que es, no estaba de acuerdo.
Si un niño me pregunta a mí, que no soy un poeta, qué es la poesía, le contesto que es una combinación de palabras que parece que electrifican el cuerpo del que las lee o del que las oye, así de extraordinariamente se lo sensibilizan, y se lo sensibilizan tanto o más que al que las combina, que es el poeta que más bien escribe intimidado.
Aunque en todos los ámbitos de la publicidad avanzada se habla de la muerte de las marcas y el auge de la historia (de la “imagen de marca” se ha pasado a la “historia de marca), en el futbol parece que esto no ha sucedido así: las marcas lo patrocinan todo. David Foster Wallace —crítico amargo del consumo— imaginó en su novela Infinite Fest (1996) que no tardaría en llegar el tiempo en que las marcas iban a patrocinar los años: el Año de la Chrysler para 2010, el de Wonderbra el 2011, el de la Ford, 2012, el 2014 de Apple…
Una catástrofe, según la primera acepción de la Real Academia Española, se define como un “Suceso infausto que altera gravemente el orden regular de las cosas”.
El crítico de arte contempla los trazos y colores; los trata como elementos que en el lienzo cobran vida y significados: un sentido en sus propios contextos que a menudo va mucho más allá de la tela o del espacio en que se ubican.
Aun para los que no conocen la capital chilena (el caso mío) este libro es de lo más disfrutable. Ha sido escrito por un poeta, experto también en cuestiones de la cultura vernácula, maestro y sobre todo tal vez un hombre que supo vivir.
El volumen Con rumbo desconocido nos sumerge en la violenta vida cotidiana de México. Si José Emilio Pacheco afirma que “antes a Cuernavaca se le conocía como la ciudad de la eterna primavera y hoy es la ciudad de la eterna balacera”, lo dice con toda la razón del que observa los cambios sociales que hoy se asumen con la normalidad de la costumbre: una gama de violencia que antes sólo veíamos en el norte del país.
José Manuel Caballero Bonald (Jeréz de la Frontera, España, 1926) ha sabido asimilar la herencia de la Generación del 27 y recapitular la cultura que fue arrollada durante el franquismo. Una vez cerradas las heridas de la Guerra Civil Española, su prosa empezó a encontrar otras entelequias.
Música y palabra confluyen en la misma plaza. La palabra sigilosa. La música en borrasca: torrente que arrastra voces en el relente de su travesía.
La patria, ese territorio cada vez más ajeno. A la patria perdida, o cada vez más lejana, es a la que se le canta. La sangre levanta muros que cercan cada vez más la libertad, los estados de nuestra provincia parecen negarnos el antiguo abrigo.
El rito guadalupano va más allá del mero acontecimiento religioso, que ya de por sí es muy grande. Las docenas de pueblos prehispánicos obedecían a una cosmogonía totalmente religiosa.
Enrique Peña Nieto es, desde el 1 de diciembre, nuevo Presidente de México. Nuevo por su triunfo en las urnas. Antiguo, pues proviene de un modelo de acción —el del PRI— que se basa en la hegemonía de la política sobre la sociedad y del Estado sobre el ciudadano.
Voz provocadora, la del joven dramaturgo Hugo Wirth siempre encuentra cauce desde una perspectiva no sólo iconoclasta, sino cuestionadora. De ello han dado cuenta varias de sus creaciones, como las que ahora presenta en diferentes foros: Tangram e Intervenciones.
No es fácil lograr composiciones poéticas tocadas por el humor, la ironía y el ingenio chispeante; dibujar en los lectores una sonrisa de añoranza y aceptación con versos de meditada hechura y resoluciones festivas.
Tiempo bífido de Leda Rendón, Premio Nacional de Literatura Joven Salvador Gallardo Dávalos 2011, hace su primera revelación en el sendero de las letras mexicanas al evocar múltiples posibilidades narrativas, las cuales interactúan en el espacio-tiempo de universos paralelos para dar lugar a cinco historias: “Detrás del espejo”, “Tiempo bífido”, “Línea de sangre”, “Ácido” y “La última”. En el detalle de cinco relatos se vislumbran las líneas proyectivas sobre el estilo personal de Rendón, quien a través de imágenes narrativas construye escenarios que trastocan tanto la fantasía de Kafka o Felisberto Hernández, el erotismo encubierto por el dolor y la melancolía de Arredondo hasta los paraísos artificiales de Baudelaire.
El lenguaje de la pintura es un sistema de signos que encuentran su significado en otros sistemas. Octavio Paz “Llegué por el dolor a la alegría. Supe por el dolor que el alma existe…”, escribe José Hierro en el Libro de las alucinaciones. Este sentir recorre la poesía completa de Hierro.
Al concluir el sexenio de Felipe Calderón, queda un resabio de transición frustrada. Por lo menos en lo que cabe decir de los medios de comunicación de masas y de la regulación estatal de las concesiones a los medios electrónicos. En ningún lado apareció la democratización de la democracia.
La nueva entrega de Ángeles Mastretta (Puebla, 1949) lleva el atinado título de La emoción de las cosas y es que en sus páginas podemos sentir cómo la autora disfrutó su hechura, su confección a fuego lento, como los guisos de su madre y su abuela, a quienes hace homenajes diversos.
Cayó en mis manos por azar De ballenas y de hombres, bonita y elegante edición del conaculta que contiene la reproducción de un manuscrito tal cual —aunque muy probablemente corregido pues no aparece tachadura alguna—, de letra ágil y clara —como antes de uno de los cambios educativos más o menos recientes quitara de los programas la enseñanza de la caligrafía, lo que propició que los chavos de hoy, y los ya no tan chavos, los chavirrucos, sean del todo incompetentes también para hacer una línea en la que puedan reconocerse