Memoria de la ciudad
El arte, vertido en sus distintas formas, es lo más acercado para recuperar lo que día con día se va perdiendo. La irrealidad creada de un mundo físico es la realidad que pretende más de un escritor, pintor o fotógrafo.
El arte, vertido en sus distintas formas, es lo más acercado para recuperar lo que día con día se va perdiendo. La irrealidad creada de un mundo físico es la realidad que pretende más de un escritor, pintor o fotógrafo.
Se cumple ya una década de la muerte de Mauricio Achar. El “Gordo”, como le decían sus amigos más entrañables, fue uno de los grandes difusores de libros y de lectura en México, durante tres décadas, desde que en 1971 fundara su primera librería Gandhi.
Recientemente se inauguró la exposición titulada Retablos profanos en la Biblioteca Miguel Lerdo de Tejada, en el Centro, de la Ciudad de México, la que estará abierta al público hasta mediados de noviembre y que también puede visitarse enhttp://retablosprofanos.tumblr.com. Sobre esta exposición charlamos con el artista Mauricio Gómez Morín.
Jaime Septién Solamente hay una profesión más peligrosa que ser alcalde en México: el periodismo. Según una información reciente de la organización Reporteros Sin Fronteras (RSF), del año 2000 a la fecha (septiembre de 2014), han sido asesinados 81 periodistas; un promedio de seis informadores cada año. Esto ha convertido a México, de acuerdo a Seguir Leyendo
El escritor se afianza a su labor creativa más allá de un aparente impedimento físico, caso del poeta que hoy nos ocupa con su libro Bazar de la serpiente, con el que trepa hacia la luminosidad creativa paradójicamente con todos los sentidos, menos con la vista. Es la condición que Gilberto Castellanos (Ajalpan, Puebla, 1945) lo envuelve, mas su labor se sobrepone, es entonces que la mirada se muda hacia todo el cuerpo: “El bochorno arte, fósforo en el tímpano y un vacío/ que afina repeticiones del calendario,/ sapiente ocular para la desmemoria, seso/ arduo del febrero que ya no escucha marzos/ con anquilosis y un flaco, yo, héroe que adivina/ las vocales reidoras en las comisuras”.
La novela Blanco Trópico, de Adrián Curiel Rivera, atrapa al lector desde la primera página, al dejarnos claro que el personaje Juan Ramírez Gallardo, va en busca de la felicidad y que todo lo que hace tiene ese fin.
En 1924 apareció La vorágine, del colombiano José Eustasio Rivera. En su momento, el narrador uruguayo Horacio Quiroga calificó esta novela como el libro más trascendental que se ha publicado en el continente.
Después del éxito de Mujeres sin cuello, la compañía Cardumen Teatro presenta Destiny o el chiste de un mal cómico, obra de la dramaturga mexicana Mariana Hartasánchez dirigida y actuada por Ginés Cruz, en el Teatro Carlos Lazo de la Facultad de Arquitectura de la UNAM, los jueves y viernes a las 19:00 horas.
Poeta lúdica que parece recortar palabras como niña ataviando muñecas de papel, Carla Faesler (México, D.F., 1967) sorprende con una novela que posee las mismas características de su trabajo poético.
Un concepto muy importante en la cosmovisión hindú es el de ahimsa o no-violencia que los lleva, por ejemplo, a no comer carne por no causar la muerte de un animal, lo que representa un gran avance del proceso de humanización.
Admiro el libro Onomástica hispanoamericana de Gutierre Tibón, incansable y delicioso buceador.
La puesta Recordando con ira de John Osborne, dramaturgo y activista político, está considerada como uno de los clásicos del realismo psicosocial de la segunda mitad del siglo XX.
La luz abre los sentidos, el poeta imprime los retratos de la luz. Es esa la mirada que deletrea la palabra y sus sentidos a lo largo del camino forjado por la mano de luz.
El pasado 25 de septiembre los aficionados al beisbol vivimos una jornada alucinante: la despedida del capitán de los Yanquis de Nueva York, el parador corto Derek Sanderson Jeter.
Se han cumplido quince años del fallecimiento de Gutierre Tibón (Milán, Italia, 1905-Cuernavaca, Morelos, 1999), dueño de una memoria privilegiada.
Gutierre Tibón es un caso insólito, totalmente insólito por su dedicación a abundar en el conocimiento, a ir en busca utópica de ese más allá que a veces se encuentra, desde luego si estamos en la locura, a ir en busca del conocimiento.
Pocos saben quién fue Lou Andreas Salomé, cosa que no deja de sorprenderme.
La repercusión del día nuevo, el de la tecnología, el de la gente que ha cobrado una actitud grotesca, por decir lo menos, tiene una presencia aparentemente oculta entre la sociedad, mas de ningún modo es así. En el libro que hoy nos ocupa Niños tristes —título que no lo encontramos apegado en ningún modo a los relatos— el autor nos retrata la cotidianidad, una cotidianidad en la que se ha vuelto común el engaño, la falsedad, lo inestable, la depresión y, por encima de todo, lo irónico que puede llegar a ser en nuestro medio, el de una sociedad mexicana lastimada por el día nuevo.
En el universo que nos movemos el poder actúa en base a promesas falsas. Es visible pero no real. Actúa pero apenas si se le nota. Está dentro de nosotros, como una espiral de acción que impide la reflexión sobre las cosas y sobre sus causas.
Hay poemas que, por su intensidad y concisión, son capaces de sintetizar casi una eternidad en unos cuantos versos: una historia, una emoción.