La fúnebre góndola

Imágenes de la vida y de la muerte, destellos del tiempo. Se trata de tomar el fruto y llevarlo a la página, se trata de claros y oscuros. El poeta Tomas Tranströmer encumbra la tarea de descubrir el eco de la imagen, hurgar en su significado. Y no es meramente que vida sea claridad y muerte negritud, ambas pueden ubicarse en la luminosidad o las sombras.

La Estatua Asesinada

El poeta Xavier Villaurrutia “con equis, aunque en su acta diga con jota” anida su personalidad, desde su nombre, en un territorio muy suyo. Así también su pasión por la vida y por su obra. Y a ese territorio villaurrutiano penetra otro hombre de teatro: Gonzalo Valdés Medellín, quien con la obra La Estatua Asesinada (apoyada con un maravilloso elenco, y con la excelente actuación de Ginés Cruz) abre el telón para mostrar a un Villaurrutia pletórico de pasión, de poesía, de teatro.

Aquella edad inolvidable

Hablar de la edad inolvidable, por lo regular, nos remite a la infancia, quizá la mejor época de todos. Por otro lado, la edad de júbilo y de proyección la brinda sin duda la juventud, ésa, donde la amplia frontera de la adolescencia con la edad adulta forman escenarios de luz; aquellos años donde el mundo está a los pies, donde todo se puede, tiempo en que todo brilla.

A veces llovía en Chicago

Gerardo Cárdenas entrega nueve relatos que agrupa en A veces llovía en Chicago (Libros Magenta / Ediciones Vocesueltas con prólogo de Jorge F. Hernández). Las atmósferas son plenamente distintas entre estos cuentos, lo que hace una lectura sin ningún avizoramiento. Y en este amplio mosaico de posibilidades de encontrar historias que nos internan por diversos caminos de sorpresas nos adentran también en un mundo