En su momento lo dijo Platón, nada menos que el maestro de Aristóteles: “El objetivo de la educación es la virtud y el deseo de convertirse en un buen ciudadano”. Y si nos apegamos escuetamente al simple significado de este contundente aforismo, resulta de enorme trascendencia lo que el lunes pasado acordaron en Jojutla, Morelos, el presidente Enrique Peña Nieto, el secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño Mayer, y todos los gobernantes de las 32 entidades en beneficio, no de la reforma educativa, no de la presente administación gubernamental, no de alguna aspiración política por parte de alguno de los actores involucrados, sino a favor de todos los niños, todas las niñas y todos los adolescentes de México.