El Valle de San Quintín, ubicado en Baja California, hoy llama la atención de todos nosotros porque ejemplifica con cruda realidad que la ley no siempre es justa.
Doscientos pesos como pago por jornada diaria, mayor pago por destajo de frutos y legumbres, un día de descanso a la semana, aguinaldo, vacaciones, eran los puntos medulares del pliego petitorio de los jornaleros que no obtuvieron respuesta alguna; ante el estancamiento del diálogo con autoridades y empresarios, la Alianza de Organizaciones por la Justicia Social —que aglutina a jornaleros agrícolas de esta localidad— convocó a un paro laboral el 16 de marzo.