Ruptura de la impunidad

En un encuentro realizado en Los Pinos, el rector de la UNAM dio cauce al torrente emocional e intelectual que permea en la comunidad universitaria y en un discurso pleno de dignidad y autoridad moral aseveró: “Los hechos de violencia ocurridos en Iguala, Guerrero, hace casi siete semanas, duelen y avergüenzan a la nación entera. Que se muevan nuestros sentimientos en favor de la justicia y que se comprometa nuestra inteligencia en búsqueda de la verdad”. Estas palabras evidencian el tamaño de la tragedia en la que están inmersos los normalistas de Ayotzinapa, sus familiares y el país entero.

El impacto de la innovación genómica en la salud y la economía

La innovación a partir del conocimiento del ADN ha generado mas de mil millones de dólares a la economía de los Estados Unidos. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha identificado a la genómica como uno de los pilares de la economía del conocimiento a lo largo de las siguientes dos décadas, es decir, que se prevé su integración progresiva a los procesos productivos de alto valor económico. Más aún, se ha identificado a la genómica como uno de los elementos centrales que pueden contribuir a mitigar retos globales como la suficiencia alimentaria, el cuidado de la salud y la identificación de fuentes alternas de energía, entre otros. En consecuencia, una gran cantidad de países han publicado sus estrategias nacionales en bioeconomía, pues hoy más que nunca dependen de la producción, distribución y uso del conocimiento para competir en la economía global.

Fantasía de terror

La tragedia de Guerrero es la tragedia de México. No existe un punto de la nación donde no haya violencia. Cada vez que se llevan a cabo excavaciones, las autoridades encuentran restos de personas asesinadas. No hay estado que carezca de amplias zonas donde los más variados asesinos depositan los cuerpos de sus víctimas. No hay hasta ahora un filme de terror que vea la monstruosidad que los mexicanos vemos diariamente. La realidad mexicana supera toda fantasía de terror. A diario vemos, escuchamos o leemos, en el mejor de los casos, balaceras, asesinatos, violencia desatada. La reacción de los funcionarios es minimizarla y prometer que habrá justicia, que caerán cabezas y todas las sandeces habituales del lenguaje político mexicano.

Malos entendidos

Ni los responsables de los crímenes cometidos en Iguala —la tragedia que ha conmovido a la opinión pública nacional— calcularon que sus acciones contra los muchachos normalistas fueran a tener las consecuencias políticas y sociales que vive la nación desde aquella noche del 26 de septiembre pasado.

Estado arrodillado

Han sido tantos los intereses políticos y económicos que han aprovechado la tragedia de Iguala para cobrarle agravios, reales o imaginarios, al gobierno del presidente Enrique Peña Nieto que por momentos parecen ensordecidos por el estruendo de sus propias voces.

Que caiga quien tenga que caer

El martes pasado amanecimos con la noticia de que la llamada “pareja imperial” de Iguala, el exalcalde José Luis Abarca Velázquez y su esposa María de los Ángeles Pineda Villa, finalmente fueron localizados, arrestados y llevados a declarar a la Subprocuraduría en Investigación de Delincuencia Organizada para aclarar su situación con respecto a 43 normalistas de Ayotzinapa que desde el 26 de septiembre pasado no aparecen por ningún lado.