Otoño violento y ominoso

Este otoño de 2015 será recordado por largo tiempo por los sucesos que han llenado de tristeza, amargura y desconcierto a la sociedad mexicana; la barbarie acaecida en Iguala, Guerrero, arrojó a un tobogán la vida pública y presenciamos actos legítimos de exigencia de justicia, que a todos conmueven, pero también actos de violencia irracional que la mayoría ciudadana repudia, no es válido ni legal exigir justicia cometiendo delitos.

Pasmo catatónico

La desaparición forzada de los 43 normalistas de Ayotzinapa ha provocado una reacción masiva nunca antes vista que apunta hacia el despertar de una sociedad harta de la impunidad, la corrupción, la manipulación y la imposición de verdades mediáticas. La trascendencia de este inusitado movimiento ciudadano ha sido puesta de relieve con la actitud solidaria con los familiares de los desaparecidos mostrada por personajes normalmente alejados de la problemática de los derechos humanos como Chabelo y el Chicharito Hernández.

En medio de dramáticas circunstancias

Los primeros dos años del gobierno de Enrique Peña Nieto se han caracterizado por el enorme esfuerzo reformista a la Constitución y a leyes secundarias, con la operación del llamado Pacto por México se realizaron importantes y diversas reformas en temas como trabajo, telecomunicaciones, educación, hacienda, transparencia, energía, política, entre otros aspectos torales. Esta etapa, en la que podemos coincidir o no, logró plantear un proyecto sólido hacia el futuro.

Los mexicanos ya no se dejan engañar

¿Qué es lo que está pasando en México?, nos preguntamos con gran sorpresa y es que tan sólo hace unos cuanto meses todo caminaba en perfecto orden y el país había encontrado el rumbo para el crecimiento y el desarrollo, al menos eso era lo que decían los voceros y la línea editorial del gobierno de la república, replicada por supuesto por muchos medios de comunicación; los acuerdos del Pacto por México, el pacto en sí mismo, generaba loas y comentarios de haber logrado lo que pocos gobiernos habían realizado.

De gobernadores y problemas

La violencia no es exclusiva de un punto de la república u otro. La vemos con mayor o menor fuerza lo mismo en Guerrero, Oaxaca y Morelos que en el DF y Veracruz. Mientras tanto todos los gobernadores, incluido Miguel Ángel Mancera, presumen la tranquilidad de sus poblaciones. Hace poco estuve en Oaxaca y todos los días vi marchas, agresiones, plantones, manifestaciones agresivas, escuché discursos incendiarios, pero Gabino Cué, al presentar su cuarto informe dice que no hay prácticas autoritarias. No. Es posible, pero las agresiones de unos cuantos las padece el grueso de la población.

Los rumores de una revolución

Desde hace más de un año he señalado en estas páginas y en diversas conferencias, que si bien nada permitía avizorar el estallido de una revolución, en tanto en el panorama político no se observaba a los protagonistas organizados de un movimiento de esa naturaleza, en el hipotético caso de que hubiera una revolución, los futuros historiadores no tendrían dificultad para explicar las causas, ya que el país estaba viviendo de manera simultánea una crisis política, una crisis económica y una crisis social. En estos días, después de los terribles crímenes de Ayotzinapa, y de la ira que experimenta y demuestra con sus movilizaciones la sociedad mexicana, es indudable que tanto en el terreno social como en el político las crisis se han agravado. Ciertamente, por sus declaraciones, por su comportamiento en las manifestaciones que se han extendido por todo el país, es evidente que los mexicanos no quieren más violencia, sino al contrario, están demandando un cambio radical a través de vías pacíficas, pero también es claro que si el gobierno optara por la vía de reprimir por la fuerza la protesta social, estaría colocando la nación ante el peligro de encender una guerra civil.