Benito Juárez, hombre de Estado
En nombre de Dios son tantas y lamentables las injusticias escritas en el color de la pena.
En nombre de Dios son tantas y lamentables las injusticias escritas en el color de la pena.
Si el poder no se ejerce por quienes están legitimados para ello, se ejercerá por otros, pero no se dejará de ejercer.
Entre más rico sea el marido, más sumisas son. Son las que por la mañana, ponen sobre la cama su camisa, su corbata, sus calcetines y sus zapatos.
Quienes han salvado lo mejor de la educación en nuestro país son los maestros y los educandos.
Ese era el destino manifiesto de sus padres fundadores: austeridad, templanza y si se puede, castidad.
Si la ley se aplicara tal cual, el jefe del Ejecutivo debería estar en el banquillo de los acusados.
¿Alguna vez tendremos capacidad para enfrentar la realidad? Así lo espero porque de lo contrario jamás cambiaremos el país.
Nadie debe temer que esa comunidad, sobretodo sus jóvenes, sea arrastrada por la demagogia.
México carece de una agenda política nacional centrada en la educación como vía para reducir la desigualdad y la pobreza.
Primera vez que en un round de sombra, ésta le tupe al boxeador.
La situación para el futuro inmediato, para las campañas y las elecciones se torna negra.
Los candidatos no deben convertir su presencia en un acto simulado de campaña, pues constituiría una grave violación al régimen constitucional.
¿Podrá el supremo comandante de las fuerzas armadas proteger la Clara Ciudad?
Someterse a dichos exámenes carece de consecuencia jurídica, nadie dice qué sucede si no los pasan.
Esa epopeya jurídica motivó el desconocimiento de la Constitución por parte de las compañías petroleras y la emisión de amenazas invasivas por parte de la Casa Blanca.
Se vio obligada a ofrecer una disculpa pública, y una vez más, un rostro contrito ante los medios de comunicación.
Habla como si él fuera el candidato presidencial e inventa cifras.
Independientemente del desenlace de este caso, ya hay un severo perjuicio a la respetabilidad del Estado mexicano.
Para concederle el beneficio de la duda, decidí ir a ver a Florence Cassez a la cárcel de Tepepan. Lo hice a finales del mes de septiembre de 2010.
Los excesos, así sean comprobados desfalcos de escándalo, se quedarán en la palabrería.