El año que se inicia conlleva la misma problemática económica y social por la que hemos venido transitando: Por un lado, los temas de la inseguridad, la acción de la seguridad pública, la construcción de nuevas normas penales, la reestructuración de la procuración de justicia y la aplicación de la justicia a través del Poder Judicial, siguen siendo temas sustanciales que requiere solución en el corto plazo. Por otra parte, el tema de la economía se ha complicado severamente dado que las metas propuestas no se han cumplido; el desempleo es grave aun cuando ha disminuido, la desigualdad y la pobreza han crecido y las soluciones que nos plantean las reformas energética, hacendaria y fiscal, se ven mermadas por el entorno del precio del petróleo, el decaimiento de la explotación y muchos otros factores más que nos avizoran que la solución de la Ronda Uno no será como se esperaba; la macroeconómica tendrá un mayor grado de dificultad para promover el crecimiento y una mejor distribución de la riqueza.