El imperio contraataca
Es inevitable la percepción de que algo anda mal, de que mucho no va a funcionar.
Es inevitable la percepción de que algo anda mal, de que mucho no va a funcionar.
A más de un año de gobierno, se está enfrentando un problema que ya sobra el calificarlo. ¡No pueden!
Los dos ejemplos, lamentablemente, contradicen el discurso oficial que se declara campeón y fedatario de la “rendición de cuentas y transparencia”.
Ante la bataola informativa generada por las reformas constitucionales referidas a lo energético, se pasó por alto la referida a una nueva institución sobre procuración de justicia que parece llevar el nombre de este texto. Nada o poco más que nada se supo de la iniciativa presidencial sobre ella. Esta oscuridad es un hecho premeditado y ello preocupa por no saberse qué se decidió esconder.
Si este fue un ejemplo de vergüenzas, otro de índole distinta pero de igual significado fue la aprobación de las enmiendas constitucionales por más de diecisiete congresos estatales.
El gobierno cubano estima que el impacto total del embargo en la economía de la isla es de 90 mil millones de dólares.
Callamos porque observamos que la ley y la justicia, por lo pronto, no reinan en nuestro país.
Como sociedad madura que es, ni le asustó el género femenino, ni la reelección ni la segunda vuelta.
Grave error el condenar sin juicio. Las más elementales reglas de la razón implican prudencia antes de dictaminar. Ese error que es propio del hombre es inadmisible en las instituciones. Lleva implícita una alta posibilidad de injusticia y, como todo error, un costo político trascendente.
Igual fue despertar al diablo de la CNTE que no saber qué hacer con él.
Ya no es sólo el narco, es el crimen omnipresente el que está ahogando al país, auspiciado por la situación.
Hubo errores de cálculo también en la evaluación honesta de las capacidades individuales y grupales.
El interés popular nunca ha contado. Quizás esto explique tanto retraso, tal corrupción e impunidad.
Estamos cambiando todo y todo está quedando igual.
Antes nuestra palabra pesaba en los foros de desarme, por eso se otorgó el Premio Nobel al embajador mexicano Alfonso García Robles.
Nadie va a indagar si había planes y estructuras confiables de protección civil.
Es irrefutable que Puente Espinoza no tiene ninguna vocación de servicio hacia el puesto que se le prestó.
Las graves omisiones de gobiernos pasados pueden ser subsanadas con trabajo y un poco de modestia.
A menudo sorprende a los extranjeros que visitan España o Chile descubrir que Franco y Pinochet tienen numerosos incondicionales.
A veces nuestro complejo de víctimas, como hoy, nos empuja al vacío.