La indispensable tolerancia
En una carta de Alfonso Reyes a Pedro Henríquez Ureña (Monterrey, 21 de febrero de 1908), comenta el primero que un señor fue a visitar la capital del país y se quejó, alarmado, de la “enorme prostitución que hay en México”. Reyes le respondió: “Siento en el alma que no sea mayor, porque sería indicio de civilización”.
