Visiones del Ramayana

El Ramayana es una de las grandes epopeyas de la humanidad no sólo por su extensión (24 mil sloka o estrofas de cuatro pies, cada uno de ocho sílabas), que es mayor que la Iliada y la Odisea juntas, sino por el tratamiento de los grandes temas universales, como el amor, el rapto, los celos, la guerra y el mal. Se trata de un poema épico tan importante que ha sido reescrito, con diversas intenciones, no sólo en todos los idiomas de la India, sino también por casi todos los pueblos del sudeste de Asia, a veces siguiendo al autor original (el mítico Valmiki), y otras introduciendo variantes (a veces radicales).

Marshall Berman (1940-2013)

A través del análisis de la obra de Goethe (el Fausto), de Marx (concretamente, el Manifiesto), de Baudelaire (en particular, El spleen de Paris), de Dostoievsky (Memorias del subsuelo), así como de la vida moderna en las grandes ciudades, Berman se adentra en el enigma del cambio, de las constantes metaformosis de tanto sicológica como físicamente ha sufrido el mundo occidental.

Miradas sociológicas

Todo acto de comunicación implica no sólo un emisor y un receptor, sino también un contexto y un código común. Miradas sociológicas, antología en que se despliega el diálogo con el otro y lo otro, en un contexto urbano, con sus propios códigos y registros lingüísticos, es un libro que nos habla a nosotros, en este espacio y en este tiempo.

Santiago Genovés (1923-2013)

La obra de un autor, cuando es verdaderamente significativa, “mata” de alguna forma al individuo que la produjo para tomar su lugar y erigirse en el auténtico ser vivo con quien muchos podrán seguir discutiendo a pesar de la muerte física del ser humano que la concibió, de modo que él sólo podrá “resucitar” a costa de su propia obra, como un ente subordinado a ésta.

Nuevos conservadores

Martín Luis Guzmán advirtió la necesidad de cumplir las leyes de Reforma. A pesar de que un grupo de guadalupanos había apedreado su casa por el artículo “Semana de idolatría”, parecían lejanos los tiempos en que el neoconservadurismo pudiera apoderarse de un gobierno cuyo programa sostenía la libertad de cultos, la no interferencia de las iglesias en materia política y el laicismo del estado y de los gobernantes.