El silencio de los bosques

Es refrescante leer una narración fluida, que nos atrapa desde el inicio por la presencia de elementos de intriga. Una narración así nos lleva como un río y, en medio de la lectura, borra las identidades “reales”, la del autor y la del lector, para hacernos creer —divino engaño— que sólo existen los personajes y la trama que reconstruimos.