Cuando la ley se convierte en mordaza
El precedente resulta inquietante: la crítica periodística sobre el ejercicio de un cargo público quedó equiparada, en los hechos, a una agresión de género.
El precedente resulta inquietante: la crítica periodística sobre el ejercicio de un cargo público quedó equiparada, en los hechos, a una agresión de género.
El problema surge en la letra fina. La Cámara Nacional de la Industria de Radio y Televisión, que agrupa a más de mil doscientas estaciones, respaldó el propósito regulatorio pero advirtió que los lineamientos son ambiguos y dan lugar a discrecionalidad, alertando sobre el riesgo de una regresión democrática.
Este antecedente cobra relevancia frente al anuncio de la presidenta Claudia Sheinbaum de impulsar, tras la conclusión del Mundial 2026, un debate nacional sobre la regulación de la inteligencia artificial y las redes sociales.
Más que considerar argumentos externos o revisar cifras de especialistas, la presidenta Sheinbaum tiende a cerrar el diálogo, priorizando la narrativa gubernamental.
La tentación de ejercer la censura cobra sentido al observar otros frentes críticos: los viajes al extranjero de figuras como Andrés Manuel López Beltrán a Tokio; la ostentación de artículos de lujo; propiedades millonarias…
Es bien sabido que Verástegui se opone al aborto y al matrimonio igualitario. No obstante, utilizar su ideología para vetar la difusión del encuentro implica que los criterios de los defensores de las audiencias se han colocado por encima del derecho constitucional de expresión.
Durante el 2025, ejercer el periodismo en México se ha consolidado como una labor de riesgo extremo, marcada por una transición de la violencia física hacia sofisticados mecanismos de silenciamiento institucional.
El marco legal del país no se alteró por esos excesos, ni por el uso reiterado de insultos hacia quienes no compartían militancia u opiniones. Se respetó la libertad de expresión, y, como señaló un expresidente, había que “aguantar vara”.
Es un texto vago, con términos tan amplios como manipulables, y con un enfoque que abre la puerta a la persecución de periodistas, activistas o cualquier ciudadano crítico.