A veces parece que la barbarie gana el terreno, marca los tiempos y cobra vidas de una manera por demás demencial, no se garantizan los derechos humanos, es la locura transformada en violencia apoltronada en la impunidad. En los últimos años se ha documentado lo difícil que resulta en nuestro país el ejercicio periodístico porque parece que vivimos en estado de guerra, ahora fue asesinado el fotoperiodista Rubén Espinosa Becerril, cuatro personas más corrieron el mismo infortunio en un domicilio de la colonia Narvarte en la Ciudad de México.