Estamos a tres días de que el año 2014 deje de existir, en la realidad y en la vida de todos los mexicanos dejará una profunda marca, imposible de borrar, será uno de esos años en que las cosas han sido tan complejas que quedarán tatuadas con tinta indeleble no sólo en la memoria colectiva sino en lo más profundo de nuestros corazones. Lo que nos ha tocado vivir este 2014 ha sido una de las mayores crisis de inseguridad de la mano de una gran crisis de liderazgo y acción política; políticos que no tomaron decisiones a tiempo y que se deslindaron de su responsabilidad de salvaguardar la paz y tranquilidad de todos, en estos casos de barbarie no aplica que se culpe a otros de la responsabilidad por ámbito de gobierno y circunstancia política, cada uno tiene que hacer lo que le corresponde y vincularse al trabajo conjunto con los otros órdenes de gobierno.