Razón de Estado: comunicación de servicio público

El proceso de cimentación de la sociedad mexicana como proyecto de desarrollo histórico, no sólo demanda la existencia de un sistema económico que distribuya la riqueza nacional, un marco jurídico que establezca el orden del derecho formal, un conjunto de fuerzas armadas que respalden la legitimidad del Estado, instituciones que permitan la implantación de la gobernabilidad cotidiana, un sistema de policía que garantice la seguridad ciudadana, un lenguaje o código común que permita el entendimiento comunitario, una memoria histórica compartida colectivamente que posibilite la creación del “nosotros nacional”, una identidad nacional que cree arraigo al modelo de sociedad, etc; sino también exige la presencia activa de medios de comunicación de servicio público que creen las subjetividades, mentalidades y afectividades que permitan la sobrevivencia de la sociedad.

…Y regresaron huesos

Ahora ya tenemos una triste certeza: se los llevaron vivos y nos devolverán restos, cenizas, huesos. El caso de Guerrero ha sido la gota que derramó el vaso. Irritación, malestar, indignación y rabia. Pero vayamos por partes. Como señaló el escritor Luis González de Alba: los cuerpos no estaban en el clóset de Peña Nieto ni ocultos bajo la cama. Fueron sacados y torturados y asesinados por instrucciones de gobernantes y sicarios perredistas.

Pensamiento político elemental y depurado

Existen dos formas esenciales de concebir los asuntos de lo político. Una de ellas es sencilla y simplona. Es lineal y plana. Es primitiva y muy inútil para las soluciones. Algunos lo han llamado “pensamiento político elemental” y se caracteriza por un maniqueísmo que conduce a pensar que existen dos bandos definidos donde se puede encuadrar a todos los hombres.

Tormenta social en otoño

La aciaga noche del 26 de septiembre pasado la ciudad de Iguala, Guerrero, se cimbró por la violencia desatada en contra de los estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa, quienes después de secuestrar varios autobuses fueron alcanzados por elementos de la policía municipal de esa ciudad, con el saldo trágico de seis muertos, más de veinte heridos y, en los primeros momentos, 57 desaparecidos, cifra que luego se redujo a 43 y, por la información hasta hoy disponible, los estudiantes fueron victimados e incinerados en una pira improvisada en el basurero de Cocoula, otra localidad de las cercanías.