¡Detengan el baño de sangre!

Ya lo comentábamos en este mismo espacio hace un par de semanas, el actual escenario que presenta el estado de Guerrero de cara al resto del país y al mundo entero es de total desolación. Y es que, ¡pobres guerrerenses, no tienen ni para dónde hacerse! Sexenio tras sexenio se han tenido que zampar a tremendos sinvergüenzas que en nombre del progreso y la democracia sólo se han dedicado a engañar y a saquear a todos y cada uno de los habitantes de esta bella entidad rica en recursos de toda índole.

¿Qué hacer?

El modelo de desarrollo modernizador que gradualmente adoptó México en sus estructuras culturales y comunicativas al final del siglo XX y principios del siglo XXI con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y otros acuerdos globales subsecuentes para incorporarse al nuevo orden mundial surgido después de la guerra fría, basado mayoritariamente en el supuesto mágico poder regulatorio de la “mano invisible” del mercado para dirigir la participación social; comprobó en dos décadas sus enormes limitaciones y las bárbaras deformaciones culturales, comunicativas y humanas que produjo.