Un episodio traumático en su infancia
Por razones muy distintas y en épocas muy diferentes, José Vasconcelos y Octavio Paz estudiaron, durante una etapa de su infancia, en una escuela norteamericana.
Por razones muy distintas y en épocas muy diferentes, José Vasconcelos y Octavio Paz estudiaron, durante una etapa de su infancia, en una escuela norteamericana.
El Instituto de Cultura Municipal de Querétaro presentó a Navíosteatro Contemporáneo de la UAQ en su X Aniversario (2004-2014), con el recital poético-teatral Marítimas (Erótica Marina), propuesta inspirada en “Mi vida con la ola” de Octavio Paz y poemas de Efraín Huerta, Jaime Sabines, Julio Cortázar y Efraín Bartolomé.
Adolescente rostro perseguido, mirada niña de la madre vieja, yedra que avanza, envuelve y desarraiga, y llega siempre entre las ramas que se desvanecen, como la nube por tu pensamiento. Avanza, retrocede, da un rodeo… petrificando el bosque con su canto, corriendo entre los árboles nocturnos.
La mirada poética de Octavio Paz es una forma de hurgar en la luz, en el sonido, en el tiempo, en los sueños…, principalmente.
Influenciado por los poemas tántricos, el simbolismo francés y las religiones orientales, Octavio Paz escribe en 1966 Blanco, un poema de largo aliento que parece conseguir: ese snap-shot en un latido del tiempo, una instantánea de la rosa difícil que los poetas han perseguido a lo largo de la historia.
La soledad es vista como el despojo de todo lo que hemos creído ser, así como de la nostalgia por lo perdido. Octavio Paz, en un fragmento de su poema “La caída”, purifica esta idea: “El espejo que soy me deshabita:/ un caer en mí mismo inacabable/ al horror de no ser me precipita”.
Poeta de todas las horas, huye del tiempo, sus poemas son instantáneas que revelan el ser, no lo explican, lo manifiestan. Entre el ser y la nada, el poeta elige la otredad, salir de sí mismo.
En septiembre de 1974 ve la luz una breve pero significativa obra de Octavio Paz: El mono gramático, editada por Seix Barral en Barcelona.
José Hierro (1922-2002) dedicó una buena parte de su vida a la pintura, cuyo lenguaje conoció tanto como el de la poesía.
De alguna manera, en el dolor y la finitud, nuestras emociones son semejantes, siamesas, lo cual no parece extraño. Hay momentos, en la frialdad del cuarto nocturno, en que despierto de madrugada y me sube el miedo al estómago como si estuviera pariendo un martirio de camaleón disecado con la lengua de fuera.
Facebook me ha enseñado valiosas lecciones. Si subo una frase juguetona, traviesa, atrevida, obtengo una cantidad de “Me gusta” nada despreciable.
Después de una espera de un poco más de un año, podemos tener ya en nuestras manos la última entrega ¿temporada? de Sho Shan y la Dama Oscura: Doncella roja de la autora Eve Gil, la cual nos narra el viaje que realizan los personajes principales a China, país y localidad que será primordial para entender a través de un videojuego el pasado y que podría cambiar la vida de las hermanas Murasaki y Cho, lugar donde se luchará la batalla final con Izanami.
El deseo sostiene, hace con sus efectos que una historia —en el caso que hoy nos ocupa, la historia de Sirena Selena— tenga cuerpo.
En la obra Karkinos, escrita por Xésar Tena, el protagonista Roberto (interpretado por Raúl García) enfrenta el reto de luchar contra el cáncer que invade su cuerpo: la leucemia.
Género predilecto del romanticismo alemán, la sonata para violín y piano no ha tenido, sin embargo, la misma acogida entre los compositores mexicanos. Contados maestros le han dedicado su atención.
En La casa de la presencia, Octavio Paz afirma que su primer ensayo es de 1941.
Los fallecimientos de invierno han sacudido el mundo de las letras y el pensamiento en nuestro México marcado por la muerte.
La mirada de Guillermo Samperio, el ensayista, crea un escenario donde la participación del lector está dada. Se trata de textos trazados para hacerlos suyos, del lector, pues la escritura propuesta en el volumen El príncipe Medusa no sólo se establecen elementos primordiales o esenciales del tema que se aborde, sino que en este acto creativo se exponen las ideas a través de la inteligencia que, de algún modo, es la enorme relación que guarda el autor con sus intereses, los que hacemos nuestros ya por el tema, ya por las formas estéticas como se describe, ya por los diferentes análisis…, siempre en la disposición para gozar la gran mayoría de estos ensayos que fueron publicados en diversos medios y que ahora son agrupados para fortuna del lector experimental y para el lector experimentado.
El libro Tres disparos (Lectorum), de los autores Porfirio Romo, Ricardo Guzmán y Blanca Mart, agrupa relatos policiacos con una estructura diferente a la clásica.
l tiempo derrama sus vacilaciones en el azogue. Una tenue lobreguez resbala su doliente estampa en la prolongación del instante. “Delgada sombra,/ espejos en declive” (David Huerta), polvo refugiado en los silencios, nocturno eco astillando la luz, arena huérfana de salitre en las coordenadas del tajo que augura el resplandor. Los objetos sobreviven sobre los pliegues que las estaciones prodigan: “El mundo es una mancha sobre el mar del espejo” (David Huerta).