Comparaciones inevitables
Los ganadores siempre dan resultados, los perdedores generalmente excusas. Eso que le pasa cada cuatro años en los mundiales a nuestra selección, les sucede a muchos mexicanos, el famoso “ya merito”.
Los ganadores siempre dan resultados, los perdedores generalmente excusas. Eso que le pasa cada cuatro años en los mundiales a nuestra selección, les sucede a muchos mexicanos, el famoso “ya merito”.
Según nuestras cuentas, en el territorio mexicano hay más de 50 mil espacios habitados con más de 2 mil personas y casi en cada uno de ellos hay, por lo menos, una fiesta anual. Hablamos, por lo pronto, de 40 mil festejos anuales.
Otras apuntan a su raigambre en todos los segmentos de la sociedad por el componente gregario, dada la necesidad de asociarse para alcanzar la meta y hacer cruzar el balón a través de la portería contraria.
Julián Quiñones, con su entrega y su contundencia, Raúl Jiménez, con esa experiencia que sabe aparecer en los momentos decisivos, Morita con el ímpetu de su juventud y el resto de la selección con la fuerza defensiva…
Lo ha logrado a partir de una gran anfitrionía, hermandad y solidaridad con todos los países. Y es el mejor ejemplo de lo que Jean Baudrillard señaló: “La seducción representa el triunfo de lo simbólico sobre la producción y la fuerza”.