Autocracia, intolerancia e ignorancia riman mal
No arribamos siquiera al primer semestre de la gestión de López Obrador y salta a la vista… la verdadera vocación por declararse poseedor de la verdad para que solo su voluntad impere.
No arribamos siquiera al primer semestre de la gestión de López Obrador y salta a la vista… la verdadera vocación por declararse poseedor de la verdad para que solo su voluntad impere.
Si no hay modificación a quienes fueron rechazados, volverlos a presentar constituye un fraude a la ley.
¿De verdad queremos prolongar el ciclo electoral o que haya mandato y gobierno? Al nuevo régimen no le basta el mandato, quiere la hegemonía.
Singularizar una pretendida nueva era como eje de la propaganda gubernamental, en realidad apunta al encubrimiento de la intención real bajo el manto de la cuarta transformación.
En un solo acto hay denuncia, juicio y veredicto por parte de quien encabeza la administración.
El orden jurídico debe cumplirse sin estar sujeto a la voluntad discrecional del mandatario. La ley es el cauce para el ejercicio de las responsabilidades públicas.
Es factible recuperar la seguridad y preservar un orden constitucional que no implique riesgos para los derechos y libertades de las personas.
En política no importa tanto lo que se dice, sino quién lo dice.
No es haciendo policías a los militares ni militares a los policías como se construyen las instituciones policiales civiles que el país demanda.
Se busca someter —por las buenas o por las malas— para imperar.
Se participó, se votó, se dio el resultado y, por tanto, debe haber una actuación consecuente.
Fue el desgaste de un instrumento diseñado para pulsar el punto de vista de los ciudadanos.
El juez, como garante del imperio del orden jurídico, requiere garantía de respeto a su independencia.