Incertidumbre o imperio de la ley
El respeto al Estado de derecho atraviesa por un periodo de incertidumbre, pues el actual gobierno no ha definido la manera en que actuará en este sentido.
El respeto al Estado de derecho atraviesa por un periodo de incertidumbre, pues el actual gobierno no ha definido la manera en que actuará en este sentido.
Al carecer de una estrategia en relaciones exteriores, al nuevo gobierno mexicano tuvo que ceder a las amenazas de Donald Trump respecto al tema migratorio.
Las dudas que despertó el PND se inscriben en la intención de crear una nueva hegemonía con el presidente de la república al centro y sin adversarios en el horizonte.
La oportunidad, en la forma de un mapa de ruta, para que el PND sirva para resolver los problemas del país, fue desperdiciada en aras de intereses ideológicos.
El presidente prometió, en Veracruz, un plazo de seis meses para que se vean los resultados de su estrategia de seguridad. La valoración negativa de la ciudadanía también podría surgir al termino de dicho plazo.
La magistratura presidencial caracteriza a nuestro sistema político, pero no constituye un supra-poder ni erige una voluntad absoluta.
No arribamos siquiera al primer semestre de la gestión de López Obrador y salta a la vista… la verdadera vocación por declararse poseedor de la verdad para que solo su voluntad impere.
Si no hay modificación a quienes fueron rechazados, volverlos a presentar constituye un fraude a la ley.
¿De verdad queremos prolongar el ciclo electoral o que haya mandato y gobierno? Al nuevo régimen no le basta el mandato, quiere la hegemonía.
Singularizar una pretendida nueva era como eje de la propaganda gubernamental, en realidad apunta al encubrimiento de la intención real bajo el manto de la cuarta transformación.
En un solo acto hay denuncia, juicio y veredicto por parte de quien encabeza la administración.
El orden jurídico debe cumplirse sin estar sujeto a la voluntad discrecional del mandatario. La ley es el cauce para el ejercicio de las responsabilidades públicas.
Es factible recuperar la seguridad y preservar un orden constitucional que no implique riesgos para los derechos y libertades de las personas.
En política no importa tanto lo que se dice, sino quién lo dice.
No es haciendo policías a los militares ni militares a los policías como se construyen las instituciones policiales civiles que el país demanda.
Se busca someter —por las buenas o por las malas— para imperar.
Se participó, se votó, se dio el resultado y, por tanto, debe haber una actuación consecuente.
Fue el desgaste de un instrumento diseñado para pulsar el punto de vista de los ciudadanos.
El juez, como garante del imperio del orden jurídico, requiere garantía de respeto a su independencia.