El Proyecto Uranio, la Operación Borodino y el Proyecto Manhattan tenían como objetivo común desarrollar un bomba atómica que permitiera a sus promotores -Alemania, Unión Soviética y Estados Unidos, respectivamente- generar un efecto de dominio frente al resto del mundo. Era el final de la segunda guerra mundial y de estos tres proyectos el que concretó su objetivo fue el estadounidense, que el 16 de julio de 1945 llevó a la práctica el primer ensayo atómico en Alamogordo, Nuevo México. Este acontecimiento, además de inspirar la ópera “Doctor Atomic”, que John Adams y Peter Sellars estrenaron en 2005, marcó la ruta de las relaciones internacionales hasta el final de la Guerra Fría, un camino marcado por la amenaza del uso de estos artefactos y la distensión cíclica entre sus poseedores.