Y a los republicanos ni los vieron
En medio de este coctel distractor se desarrolló durante 4 días la reunión republicana donde fue electo, Donald Trump, como candidato a la presidencia de los Estados Unidos y Mike Pence, como vicepresidente.
En medio de este coctel distractor se desarrolló durante 4 días la reunión republicana donde fue electo, Donald Trump, como candidato a la presidencia de los Estados Unidos y Mike Pence, como vicepresidente.
Por eso la 4T está plagada de ineptos en todas las secretarías. Vaya, hasta al que era más o menos bueno para los negocios se volvió malo apenas lo absorbió el gobierno republicano morenista: Poncho Romo es hoy una sombra de lo que fue en sus años dorados.
No pocos filósofos incurrieron en lo que Samuel Ramos llamaba el “vicio de la subsunción”. En lugar de mirar la realidad y de dejarse aleccionar por ella, la sometieron al yugo de una teoría preconcebida.
Sin duda, el regreso a clases estará marcado por quien trata de buscar como oficio la imperfección, la obviedad, para una crítica desproporcionada y muchas veces malintencionada.
A estas alturas, la vicepresidencia se ha vuelto un tema relevante que ha acaparado la atención, pues este cargo podría marcar una importante diferencia para ganar la presidencia estadounidense.
Si Alfonso Romo le da vueltas al asunto como para no molestar a nadie, sabemos a qué le tiramos con las declaraciones de Romo y la seriedad de este señor que ostenta un cargo supuestamente de tanta importancia.
Demasiado sabida es la polarización que alimenta y exalta el Ejecutivo Federal, al grado de asumir con gusto estratégico que él y su propuesta de transformación son atacados por los adversarios que agrupa, emblematiza y descalifica.
Lo que menos pensaron los ciudadanos fue que esos cambios serían para retroceder, frenar, involucionar, llevar a la nación a la quiebra; por una parte tenemos la crisis económica, por otra, la de seguridad pública.
El tema educativo se ha intentado resolver para cumplir con el compromiso de iniciar el ciclo escolar, pero la educación necesita una amplitud y profundidad que no se está discutiendo ni analizando con seriedad.
Entre los jóvenes universitarios de Instituciones públicas y privadas es ya verdad aceptada y así lo sostienen: que la ineptitud de quienes están al frente del Gobierno, ha generado un rompimiento institucional y ha fracturado el tejido social.
Es muy posible que en los próximos días, semanas y meses sigan apareciendo filtraciones “anónimas” con un cronograma perfectamente diseñado en donde nadie asumirá la responsabilidad penal de la filtración.
En efecto, no es lo mismo recibir descalificaciones que ir al ataque, máxime si se tienen elementos para hacerlo, utilizando el viejo refrán: “en la política como en la guerra todo se vale”.
Luego de abrir uno de los temas centrales de todo gobierno de alternancia, el presidente López Obrador lo cerró al día siguiente y el tema salió de la agenda de discusiones nacionales.
La clase política tradicional no representa relevancia en términos intelectuales, está ayuna, en gran medida, de ideología y marcha en pos del inmediatismo con toda la marca del pragmatismo más ramplón y convenenciero.
Y ese mito, en inicio, lo hizo suyo una multitud ávida de creer en alguien, pero ese mito carece de sustento real, ya que (en todo tiempo y lugar humano) quien tiene la fuerza tiene el poder, y la gente lo sigue para obtener algo: limosnas, becas, dinero, migajas.
Que un presidente despierte a la nación sin saber qué es lo que va a decir, que mensaje transmitirá, que decisiones tomará es muy lamentable.
El documento, que se firmará en Washington “en un futuro no distante” quiso ser bautizado como “Acuerdos de Abraham”, en alusión al pacto que, según la Biblia, libro del Génesis, suscribió Dios con Abraham.
Sus voceros usan las prácticas del Big Brother sin el menor rubor, usando las oficinas gubernamentales para orquestar campañas contra los críticos o incluso los que, desde sus propias filas, se atreven a denunciar atropellos en Notimex.
La crisis sanitaria no sólo obligó a retrasar la convención que estaba prevista para mediados de julio, sino que forzó a convertirla en un evento casi enteramente virtual.
Más allá de tener dicha evidencia como constitutiva de un delito, el discurso que AMLO utilizó para condenar a sus innumerables enemigos, debilitó el debido proceso en un modo tal, que cualquier fallo que se dicte será absolutorio.