Educar para la violencia
El Estado mexicano se inclinó por educar a las nuevas generaciones, vía la televisión, para el cultivo de la violencia y no para la siembra de la paz social.
El Estado mexicano se inclinó por educar a las nuevas generaciones, vía la televisión, para el cultivo de la violencia y no para la siembra de la paz social.
Al estar inmersos en el juego del poder, nos alejamos y ponemos distancia de la finalidad real de la política.
Muchos resultados electorales corren por una dirección opuesta a la voluntad de la mayoría de los mexicanos.
Olvidaron que están obligados a presentar propuestas y prefirieron exhibir sus miserias políticas y sus riquezas materiales.
Muchos de estos medicamentos también provienen de robos hormiga en centros de salud y hospitales.
La descalificación que sustituye a las propuestas en lugar de convocar a nuevos pactos sociales.
Desbordamiento que llena de colores y formas el tramo del río que atraviesa la parte central de la ciudad.
La intolerancia religiosa europea de los siglos XIV al XVI estimuló las Cruzadas para la recuperación de los lugares santos.
Disminuir la capacidad de los niños para pensar, al exigir que no se les enseñen conceptos sino únicamente competencias, es decir habilidades para hacer, pero no para el pensamiento.
Es natural que a dos años de la elección presidencial se desaten las especulaciones y las hipótesis.
Aspira a salvar la educación, con o sin maestros, y aun en contra de ellos.
Ahora lo impensable es no criticar al presidente de la república.
El transporte eléctrico quedó para museo del siglo XX.
El poder siempre es prestado, siempre es transitorio y siempre es relativo.
La canteras rosa, las calles estrechas, el crecimiento anárquico son elementos presentes.
En el aparato federal al parecer no hay quien entienda los conceptos más elementales de la política.
México no tiene los medios para hacer una investigación científica del delito.
Lo que propone el presidente, estemos o no de acuerdo, es darle a una minoría un derecho reconocido por la Corte.
Un auténtico panista, de la época de hombres y mujeres congruentes, entregados, generosos, comprometidos con la causa.
Se está cabildeando intensamente sobre la legislación acerca del criterio de la donación de órganos.