El agandalle de Morena
La estrategia del régimen es evidente: anular a la oposición. Dejarla sin peso político, con una presencia meramente testimonial y sin voz para comenzar a construir desde las cámaras una dictadura.
La estrategia del régimen es evidente: anular a la oposición. Dejarla sin peso político, con una presencia meramente testimonial y sin voz para comenzar a construir desde las cámaras una dictadura.
Acosta Naranjo y distintas organizaciones ciudadanas hacen la propuesta cuando el gobierno está a punto de asaltar al Poder Judicial y dar un golpe mortal a la columna vertebral de las instituciones democráticas.
La ministra Norma Piña es una de las principales víctimas de la inversión moral impuesta por el régimen. Hoy acatar la Constitución, defender la autonomía y la independencia del Poder Judicial, evocar la ley es considerado como una agresión al presidente de la República y a su proyecto.
La reforma propuesta parte de dos falsedades: no es un remedio a la corrupción y tampoco facilita el acceso a la justicia. Esas no son sus prioridades. No hay en la iniciativa una sola letra para mejorar la administración de justicia.
La Presidenta que necesita México tendría que estar dispuesta a dialogar con todas las fuerzas políticas, con todo el abanico de un país multicolor. Sentarse a enhebrar con la oposición a ese México que necesita unirse y reconciliarse para vivir en paz.
Por encima de Claudia está la Cuarta Transformación. No es ella la que obtuvo 35 millones de votos en las urnas. Los ganó un movimiento del que no puede desviarse y al que le debe total fidelidad.
El gobierno lleva más de 2 mil días tocando puertas, repartiendo dinero y apoyos casa por casa. Lleva casi seis años utilizando la dádiva, la amenaza y el chantaje para comprar votos.
Esta es la última llamada a los mexicanos libres y a quienes aceptaron por indiferencia, apatía, ignorancia, oportunismo o conveniencia convertirse en esclavos del gobierno.
Nunca, a lo largo de la campaña, hizo un llamado a la unidad nacional. Jamás dio muestras de que estaría dispuesta a abrir las puertas a sus adversarios. Sólo dejo ver que, de ganar, atizaría la división y la confrontación entre mexicanos.
López Obrador y sus pregoneros llevan semanas descalificando a la “marea rosa”. A un movimiento ciudadano inédito que surgió para poner un alto al autoritarismo de un régimen depredador.
La república significa poner a salvo al país de un autoritarismo depredador. Representa defender la Constitución de una pandilla que intenta derogarla para hacer otra que no ponga obstáculos a su voracidad de poder.
El mensaje “Un verdadero hombre nunca habla mal de López Obrador” es una amenaza y una advertencia a la base social de Morena. La “muerte social” o la “muerte política” vendrá por ti si no votas como quiere el presidente.
La denuncia en contra del expresidente de la Corte, Arturo Zaldívar, es la radiografía de un personaje oscuro, la historia de un juez que traicionó a su país y a la Constitución por el hambre insaciable que tiene de dinero y poder.
El asalto a la embajada de México en Ecuador ha sido visto de un solo lado. El hecho es condenable, viola los más importantes tratados internacionales, pero el hecho exige una revisión integral.
Faltan ocho semanas para que terminen las campañas y los asesinos operan cada vez con más impudicia, a la luz del día y buscando tener toda la publicidad.
Dejará también en añicos la unidad nacional. AMLO ha operado como un eficaz presidente racista y clasista. Como el instaurador de un apartheid a la mexicana que ha partido en dos al país.
Las encuestas se han vuelto un obstáculo para la democracia. Muchas de ellas han dejado de ser un instrumento objetivo de medición de opinión pública para convertirse en un negocio económico o político.
Lo que quiere ocultar la señora Sheinbaum es que la violencia, prohijada por ellos mismos, tolerada y de la cual son cómplices está por hundir su candidatura en los pantanos de la criminalidad.
Si el poder llega a enloquecer a su favorita, si por algún momento se le ocurre desviarse del camino o se atreve a tomar decisiones de manera autónoma, él activará la maquinaria de su partido para echar a andar la revocación de mandato
¿Están los cárteles tras la silla presidencial? El asesinato de candidatos y la participación creciente del crimen organizado en el proceso electoral hace pensar que los grupos criminales están ahora tras el control político.