Se asoma la represión
Nunca será impertinente insistir que haber puesto en manos de militares, la seguridad pública, expone a la sociedad a ser víctima de los métodos violentos, que emplean por definición las fuerzas armadas.
Nunca será impertinente insistir que haber puesto en manos de militares, la seguridad pública, expone a la sociedad a ser víctima de los métodos violentos, que emplean por definición las fuerzas armadas.
Durante los últimos seis meses, desde el primer caso de contagio del Virus Corona, Covid-19, el gobierno ha reiterado “vamos bien”. Mientras en la realidad, el 1 de septiembre se registraron 65 mil 241 muertos.
El presidente sigue diciendo que hemos logrado “vencer a la pandemia”, “hay camas suficientes” para atender a los pacientes”. Dijo que el Covid-19 “nos cayó como anillo al dedo”.
Sus voceros usan las prácticas del Big Brother sin el menor rubor, usando las oficinas gubernamentales para orquestar campañas contra los críticos o incluso los que, desde sus propias filas, se atreven a denunciar atropellos en Notimex.
Parece que esa es la conducta que prevalece ante los actos del poder, casi único, encarnados por el presidente. Por eso nos dice sin recato alguno, México era un narco Estado, porque “sin prepararlo, ni planearlo le salió decir” durante la mañanera.
Todo lo anterior se convirtió en un poderoso atractivo para decenas de miles de “sobrevivientes del naufragio”, que evadieron problematizar y preguntarse las causas profundas que produjeron el “derrumbe del socialismo realmente existente”.
Además de la influencia del nacionalismo, los obreros y el conjunto de los sectores populares, han padecido la manipulación del poder, tanto del Estado como las clases dominantes y eso ha favorecido su debilidad política, cultural e ideológica.
En esa agrupación había figuras del movimiento católico, como José Antonio Echevarría. Jóvenes dirigentes de los campesinos como Camilo Cienfuegos. También estaban dentro del Movimiento 26 de Julio, algunos comunistas como Raúl Castro.
Ya, César Duarte y los que se “acumulen ésta semana”. Las entretelas de los procesos contra los corruptos más vulgares de los sexenios anteriores, pueden favorecer a los eternos “gargantas profundas” , que acuden al mercado a vender sus “exclusivas filtraciones”.
Además, en el caso de México y los mexicanos “hay muchos agravios” que vienen de mucho tiempo atrás, como le dijo el presidente Andrés Manuel López Obrador a su “amigo” el presidente de los Estados Unidos Donald Trump.
Sin olvidar a los grandes caricaturistas Carreño, que elaboraba portadas inolvidables y Eduardo del Rio Rius, entre otros. Leer Siempre era un privilegio por su carácter de Foro de Diálogo.
24 meses después y con más de un año y medio de gobierno, es más vigente que entonces reiterar lo escrito entonces: Curiosamente a muchos fanáticos de AMLO, les disgusta ese triunfo democrático.
Escribo algunos comentarios derivados de mi militancia comunista (1963-1981) compartiendo algunas reflexiones de pensadores que también tuvieron militancia comunista.
Es muy preocupante que el mismo presidente afirme que éste “documento” se lo entregaron al gobierno “gente del pueblo”, está implícita una política de fomentar la delación.
Los más iracundos, los más radicales han lanzado todo tipo de proyectiles e incluso han incendiado edificios de la policía, comercios e incluso de vivienda.
El gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, realiza una política rigurosamente apegada a los dogmas del llamado neoliberalismo.
El presidente tiene obsesión por los decretos. Es tan apasionado de ese “método” que incluso “decretó” la muerte del neoliberalismo. No importa que se aplique una política económica tan rigurosamente ortodoxa.
Además es una grosera violación a lo establecido en el el artículo quinto transitorio de la reforma constitucional en materia de Guardia Nacional que entró en vigor el 26 de marzo de 2019.
En estos 17 meses de gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, más del 70 por ciento de los contratos para realizar obra pública, dar servicios o dotar de productos al Estado se han otorgado sin concurso.
Esta afirmación tan contundente, tiene un cierto sustento, sin embargo es tan genérica y se ha utilizado tantas veces para afrontar crisis de diverso tipo, que tiende a volverse una especie de confusión de lo que se quiere con la realidad.