Flashback
Toda es época del autoritarismo esta regresando con más virulencia y las izquierdas oficialistas se callan, voltean para el otro lado y corean “no somos iguales”. Es el típico grito de “al ladrón , al ladrón…”.
Toda es época del autoritarismo esta regresando con más virulencia y las izquierdas oficialistas se callan, voltean para el otro lado y corean “no somos iguales”. Es el típico grito de “al ladrón , al ladrón…”.
El presidente mexicano sale de del closet y hace público su castrismo. Bienvenida esa tardía definición de las preferencias políticas, ideológicas y fanáticas del presidente.
La soberbia de los demagogos y autócratas, tiene paradójicamente una hegemonía en millones de olvidados, a los que seducen los discursos, propaganda y verdades sagradas de esos estafadores.
El gran filósofo Mario Bunge, quien murió recientemente con más de cien años de una productiva vida, nos dice en uno de sus libros: “No hay sociedad sin política, ni política sin ideología”.
En la época del autoritarismo del partido de Estado se practicó de manera recurrente el encarcelar al inicio de casi todos los gobiernos del PRI o sus antecesores a una figura pública importante, un “pez gordo”.
Ellos, junto con otros militantes marxistas, consideraban que la URSS y los países autodenominados socialistas eran en realidad países de Capitalismo de Estado, donde surgió una nueva clase; la burocracia.
Uno de los hechos más graves de nuestra realidad es la pobreza y la desigualdad, ambos constituyeron la esencia de la campaña presidencial de AMLO y lo siguen siendo en su lema “por el bien de todos primero los pobres”.
No se requiere mayor suspicacia, para adelantar que una Comisión de la Verdad promovida por el presidente Andrés Manuel López Obrador, será el parto de los montes.
Me tocó asistir a mítines del FRAP, Frente de Acción Popular, en la segunda campaña presidencial de Salvador Allende donde fue derrotado por Eduardo Frei de la Democracia Cristiana.
Castro consiguió, lo sigue haciendo después de muerto, convertir al imperialismo yanqui en el culpable de todas las precariedades materiales de la Isla y también de la justificación de las limitaciones a las libertades.
Esas jornadas épicas, valientes, tuvieron algunos desenlaces victoriosos, principalmente la pionera Revolución en Cuba, con la toma del poder en enero de 1959 y 20 años después en Nicaragua con el derrocamiento de Anastasio Somoza.
Estamos llegando a límites de la falta de respeto, cuando se ofende a la gente y se le considera imbécil, diciendo que denunciar al gobierno por su política contraria al derecho humano a la salud, es una “telenovela, golpista” como lo dijeron Gatell y el monero El Fisgón, ante las cámaras de la TV pública.
En Managua me dijeron, en un viaje a ese país en el años 2000, que incluso del Estadio de Beisbol de Managua se lo había “expropiado” para él mismo, Daniel Ortega.
El presidente ha anunciado una “reforma” para restringir la evasión de impuestos de la que espera obtener 200 mil millones de pesos.
Estamos en el momento que se cumplen 50 años de esa movilización libertaria, reprimida con salvajismo por el Estado a través del grupo paramilitar llamado “Halcones”.
El porcentaje para la Cámara de Diputados oscila de 38 por ciento al 42 por ciento para Morena y para el bloque opositor alrededor de 40 por ciento. Lo restante se reparte entre los aliados de AMLO y el supuesto tercer camino.
Recordar la Manifestación del Jueves de Corpus tiene sentido, si se aprenden las lecciones positivas y negativas, producto de esa lucha por las libertades y la respuesta autoritaria y criminal del Estado en contra de una movilización pacífica.
Se trata de expresiones de ruptura en el seno de los simpatizantes de AMLO e incluso de una figura muy importante al interior de Morena.
Jamás voy a aceptar que me prohíban reunirme con quien quiera, visitar sus domicilios o invitarlos al mío. Los humanos no somos abejas, requerimos la libertad como el oxígeno.
En pocas palabras es injustificable defender al gobierno de Andrés Manuel López Obrador, desde cualquier perspectiva de esas “izquierdas”, del comunismo, del socialismo, de la social democracia e incluso desde el nacionalismo mexicano.