Política de la banalidad, gobierno de apariencias
Y como se vieron poquísimas personas, porque era una hora muy temprana, la presidente dijo: “¡Esa es la marcha!”, falseando, y agraviando, a los trabajadores del sector salud.
Y como se vieron poquísimas personas, porque era una hora muy temprana, la presidente dijo: “¡Esa es la marcha!”, falseando, y agraviando, a los trabajadores del sector salud.
La pregunta no es retórica. Plantea un problema de política pública; la distancia entre aquello que el gobierno identifica como prioritario, los instrumentos que selecciona para intervenir y las condiciones estructurales que determinan sus resultados.
No es que el gobierno no haga nada. El gobierno entrega becas, abre hospitales y contrata médicos. El problema es que el gobierno confunde lo que entrega con lo que la gente recibe. El gobierno cuenta lo que gasta, no lo que resuelve.
Tal estrategia le puede sumar una victoria política de corto plazo, con capital de fuerza ante conjuntos académicos, defensores de derechos humanos y bases electorales que exigen democratización de los medios.
Cuestionar la estrategia de seguridad se presenta como hacerle el juego a la derecha y señalar el crecimiento de la extorsión como un ataque al gobierno. Mientras el debate se consume en acusaciones, el crimen cobra un auténtico impuesto de guerra.
Los homicidios siguen cobrando todos los días su cuota, las denuncias por desapariciones siguen aumentando y los índices sobre la inseguridad en todo el territorio nacional siguen en aumento.
Así ocurre siempre con las estadísticas: cada quien busca el dato que fortalece su narrativa. Sin embargo, ése no debería ser el propósito de una encuesta de esta magnitud.
Los otros apestados, muchos de los cuales son millones de paisanos que sostienen una imbécil política económica con sus remesas desde los Estados Unidos, son iguales, pero no lo son.
Lo que se da a conocer en medios de comunicación todos los días es un auténtico escándalo, que, más temprano que tarde, le cobrará una factura impagable a Morena y sus aliados.
La propuesta plantea usar tecnología, conocimiento especializado e inteligencia artificial para ampliar la participación ciudadana en los asuntos públicos, sin sustituir formalmente a las instituciones del Estado.
La dimensión del fenómeno también puede observarse en la evolución de los últimos años. Los registros alcanzaron su máximo de la serie reciente en 2020, con 21 mil 883 denuncias.
Desde 2018, AMLO sostuvo orgulloso que su gobierno no seguía los parámetros de la OCDE porque fueron establecidos en la “época del neoliberalismo” y México pasó de 409 a 388 puntos en matemáticas y de 420 a 408 en lectura.
En los primeros 21 meses del gobierno de Claudia Sheinbaum, el crecimiento promedio trimestral del PIB ha sido de solo 0.9 por ciento en términos reales. En 2025, el crecimiento anual fue del 0.8 por ciento.
Pero a ella parece no inquietarle el dolor de madres y padres de familia. “La violencia disminuye”, dice, aunque crezcan diariamente las cifras de nuevos desaparecidos.
Es todo un proceso de deliberación que obliga a la reflexión, aunque con frecuencia —más ahora-–se ha utilizado para elogiar al gobernante en turno, sin reparar en nada más.
Dicho informe fue entregado por escrito al Congreso de la Unión por la mensajera Secretaria de Gobernación Rosa Ícela Rodríguez en un brevísimo y estricto acto de entrega-recepción.
Lo que no podemos dar por bueno es la complicidad de altos funcionarios de Morena metidos en las organizaciones criminales, como lo señalan de manera reiterada diversas instancias del gobierno norteamericano y los mexicanos podemos observar a lo largo y ancho del país…
Se distingue por el sentido de las acciones que prioriza y fortalece: programas y proyectos humanistas para sociedades que viven con la angustia de no cubrir sus necesidades de sobrevivencia diaria.
En los dos informes de la presidenta Sheinbaum el formato sigue el mismo que impuso su antecesor, con la diferencia que los estilos son opuestos, no por el género, sino porque ésta se ve muy forzada al tratar de imitar a López Obrador…
Tampoco son necesarias las adiciones sobre el deber de abstenerse de solicitar otra nacionalidad durante el ejercicio del cargo, identificarse con un pasaporte no mexicano o pretender la protección diplomática de ese Estado.