Las protestas feministas y el COVID-19
Las que promovieron las protestas feministas tuvieron mala suerte. De ser un tema que merecía estar en primera plana durante más tiempo, pronto pasó de moda; el COVID-19 desplazó la atención del público
Las que promovieron las protestas feministas tuvieron mala suerte. De ser un tema que merecía estar en primera plana durante más tiempo, pronto pasó de moda; el COVID-19 desplazó la atención del público
“En ese momento (2009) la medida fue muy cuestionada. Hoy a toro pasado, podemos ver que fue en su momento una buena decisión que mucha gente satanizó y se enojó”.
Para advertir los inmensos riesgos que tenemos por delante, si continúan dándose los hechos y “narrativas” que practica diariamente el presidente Andrés Manuel López Obrador.
Es lo que deduzco de los pleitos que ocurren entre diplomáticos de México y otros países; entre miembros del gabinete federal que buscan rescatar al país de la crisis en la que se encuentra y que será peor.
Ante la presencia del virus en China a fines del año pasado, debieron iniciarse estudios y preparativos por los responsables sanitarios para organizar nuestro endeble y golpeado Sistema de Salud.
La seguridad nacional es la estabilidad interna del Estado mexicano y de la gobernabilidad democrática, atendiendo los desequilibrios sociales que impidan el objetivo de paz interna.
Y que conste que no hemos sido solidarios ni actuantes aún con el cambio climático, pero si nos ha despertado conciencia el sida, el ébola, la influenza y el coronavirus.
Mientras observamos las drásticas medidas aplicadas en China, con resultados sorprendentes, en México se decidió por una estrategia de atención al contagio comunitario.
Los cabecillas de la coordinadora acudieron al Palacio Nacional con ropa de combate. ¡Nada de pedir, exigir! No les basta lo que han logrado, ahora quieren mil 200 millones de pesos, casi tres mil plazas nuevas, más de 32 mil basificaciones (nada más en Michoacán).
La globalización, en crisis y de futuro incierto, propicia un diálogo intercultural tolerante y respetuoso de lo diverso, en el que están llamados a participar, con prioridad, talentos y creadores jóvenes.
En la historia oficial trazada en el bronce y que no deja el tufo a maniqueísmo ahí destaca Juárez García, aquellos mitos con cierta dosis metafísica que revelan verdades con estatus de dogmas que no admiten apelaciones.
Con una economía muy débil, difícil de ser contabilizada por nadie decente, pues gran parte del presupuesto 2019 salió con subejercicio, y otra parte importante no está auditada, pues sale y la maneja directamente el señor Presidente.
Es el caso de México. La situación que se vive se relaciona con la extensión del coronavirus que restringe el comercio internacional disminuyendo la demanda. Así, el precio por barril bajó drásticamente desde 60 dólares a cerca de 30.
En fin, sería lógico concluir que, ante un mal 2019, el bienestar o la satisfacción de la ciudadanía va en la misma dirección, ¿cómo saber si se cumple esta premisa?
¿Qué quiso demostrar, o demostrarse, al echar mano de una de las expresiones más fuertes, pero, a la vez, más ambiguas del léxico mexicano?
Su insensibilidad al considerar que la denuncia y combate a los feminicidios era “una maniobra de distracción contra la rifa del avión” provocó un gran rechazo a su conducta muy cercana al machismo.
Pero sucedió algo más, mucho más. La marcha histórica del 8 de marzo, que rebasó por mucho las cifras oficiales, fue una catarsis social, una liberación de emociones reprimidas que unió a las víctimas de feminicidio con el resto de la sociedad.
Reitero mi afirmación de que tenemos el privilegio de participar y testimoniar una Revolución Cultural que cambiará el mundo y que este movimiento ya no lo para nadie.
Como mujer, es muy común, el día 8 de marzo recibir felicitaciones, flores o algún obsequio para festejar la fecha. Sin embargo, el episodio histórico que lo origina no tiene nada que pueda resultarnos motivo de alegría.
Las imágenes fotográficas y de video revelan grandes cantidades de mujeres con su vestimenta morada, sobre las grandes avenidas donde pasaron, se integraban con las hermosas jacarandas en flor para dibujar un inmenso río de gran colorido.